Estamos en plena época de lluvias en España y quizá la pregunta que titula el post de hoy te parecerá fuera de lugar. Pero es ahora el momento de plantearse esta cuestión por más de un motivo. No pretendo ser alarmista, pero sí comentar algo que tiene bastantes posibilidades de suceder.

Durante las últimas semanas la lluvia no ha dejado de caer en nuestro país. Los embalses están llenos, los ríos se desbordan, los prados están encharcados… parecen todas buenas noticias, pero no es así. Y lo descubriremos cuando deje de llover.

Con la cantidad de agua que ha caído, la vegetación, una vez encadenemos algunos días soleados, empezará a crecer a un ritmo rapidísimo. Nuestros prados se pondrán verdes y llenos de flores. Los primeros que se darán cuenta de esto serán los alérgicos. Si todo sigue así, tendremos unos niveles de polen altísimos. De esto no nos libraremos.

Si al final de la primavera, o en verano, se produce un largo periodo de días soleados e intenso calor, toda la vegetación se secará. Recordemos, una vegetación que habrá crecido una barbaridad tras las lluvias de estas últimas semanas. Tendremos los bosques llenos de un combustible natural listo para arder. El riesgo de incendios podría ser extremo.

A esto se añadiría otro factor no ambiental. Con la crisis, se ha abandonado y descuidado el mantenimiento de las zonas boscosas mediante el recorte de personal. Y los bomberos, que también ven reducidos sus efectivos, serán menos en caso de incendio. En realidad, la prevención de incendios empieza ya en primavera, no en verano.

Aunque no hay que ser negativos. Este año tenemos la ventaja que en nuestros embalses, ríos, piscinas, balsas… no va a faltar agua. Así que en caso de necesitarla no tendremos que ir muy lejos. Por otro lado, debido a lo caótica que es la atmósfera, quizá nos encontramos con un verano húmedo, lo que daría lugar a menos incendios.