Te habrás dado cuenta alguna vez, sobre todo cuando acaba de oscurecer, que las luces de la ciudad que ves a lo lejos parecen parpadear. Sucede lo mismo con las estrellas de noche. ¿A qué es debido?

¿Por qué las luces a lo lejos parpadean de noche?

El culpable de este efecto es el aire y sus cambios de temperatura. El sol se pasa todo el día calentando el suelo, haya o no haya nubes. Cuando llega la noche, el calor que ha almacenado el suelo se libera y asciende porque es menos denso que el aire más frío que tiene encima. Esto provoca que el aire esté turbulento, cambiando incluso de presión. Es decir, el aire deja de ser un fluido perfecto y homogéneo. La luz, cuando atraviesa esta zona, ve modificada su trayectoria de forma constante debido al cambio de propiedades del aire.

Recuerda cuando en verano, viajando por carretera, ves los espejismos en el asfalto. La luz ve alterada su dirección en esa zona debido a la elevadísima temperatura que adquiere el suelo. Imagínate la fuerza que puede tener este ascenso del aire que incluso las aves utilizan las corrientes para ascender dando círculos en el cielo.

¿Por qué esto sucede cuando empieza a oscurecer? Porque es cuando más caliente está el suelo y más turbulento el aire.

Ahora puedes entender uno de los motivos por los cuales tenemos grandes telescopios en el espacio. Así, se evita que la luz de las estrellas atraviese la atmósfera, llegando mucho más nítida y sin parpadeo. La luz que llega es de más calidad.

Y por eso las mejores observaciones astronómicas se hacen desde las montañas. No porque los astrónomos quieran llevarse al huerto a sus parejas, sino porque la capa de atmósfera que tenemos por encima en las montañas es menor que la que hay sobre la ciudad.