Aún estamos en marzo y toca seguir hablando de frío y de nieve. No sé si alguna vez te has hecho la siguiente pregunta: “si el agua es transparente, ¿por qué la nieve es blanca y el hielo incoloro?”. El culpable es el aire.

El hielo está formado únicamente por agua. Cuando un haz de luz incide sobre un cubito de hielo, prácticamente la totalidad logra atravesarlo. Esta luz podrá sufrir alguna reflexión o refracción, pero serán mínimos.  Por esta razón es transparente.

En el copo de nieve no ocurre lo mismo ya que existe aire entre las preciosas formas de hielo que lo forman. Cada vez que un rayo de luz cambia de superficie, de hielo a aire y de aire a hielo, se difunde ligeramente. La luz que finalmente rebota hacia nuestros ojos es el resultado de los múltiples rebotes dentro del copo. Si no rebotara ni una sola vez, podríamos ver a través del copo y sería transparente como el hielo.