lunes, 4 de septiembre de 2017

Mi casa hace ruidos



             Todos lo hemos sufrido alguna vez. Estamos en casa. Solos. En absoluto silencio. Ya tenemos el pijama puesto, nos hemos cepillado los dientes, la luz de la mesita ilumina la habitación y confirmamos por tercera vez que la alarma del móvil está bien puesta. Todo bajo control hasta que de repente llega un ruido extraño desde el salón, como un crujido. Si tienes la mala suerte de que te sucede de noche, dudo que te levantes a ver qué ha pasado por miedo a encontrarte a alguien, o algo. De día pasa más veces, pero no somos tan conscientes y no da tanto canguelo.

                ¿Qué pasa en nuestras casas? ¿Por qué hacen estos crujidos? ¿Por qué se nota más en esta época? El motivo tiene que ver con el cambio de temperatura.

                Cuando llega el otoño y la primavera solemos tener mucha diferencia de temperatura entre el día y la noche. Es lo que en meteorología llamamos amplitud térmica. Todos los materiales, en mayor o menor medida, sufren una dilatación cuando sube la temperatura y una contracción cuando baja. Muebles, ventanas, mesas, sillas, televisor… todo lo que tenemos en casa está hecho con materiales y piezas encajadas a la perfección. Cualquier cambio de longitud o volumen puede provocar, en algún momento, un crujido.

                Este fenómeno se produce con grandes cambios de temperatura. En verano e invierno no suele suceder tanto porque la temperatura es más estable entre el día y la noche.


                De todas maneras, esto no quiere decir que si se escuchan ruidos en el salón de noche no haya nadie. Tampoco hay que confiarse y hay que cerrar bien las ventanas y las puertas. Aunque a los espíritus esto les da igual. 

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