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Uno de los suicidios más famosos

Detrás de los azucarillos alargados se esconde una gran tragedia

domingo, 27 de noviembre de 2016

La maqueta de la luna



Hace unos días tuve que dar una charla en un colegio para explicar el fenómeno de la superluna. Como no es sencillo de explicar, me ayudé de una maqueta que preparé el fin de semana anterior y que hoy me gustaría enseñarte porque es fácil de hacer y los niños nos pueden ayudar. 

La maqueta tiene dos caras. Las dos fotografías superiores del mosaico muestran una de las dos caras. Aquí podemos ver las fases de la luna, junto al sol. En el agujero figura que estaría la Tierra, pero en lugar de ella, pondremos nuestra cabeza para representar el mismo punto de vista. De esta manera, girando la vista podemos ir observando las distintas fases de la luna. La mejor manera para entenderlo. 

Si giramos la maqueta (2 fotografías inferiores del mosaico) vemos la órbita elíptica que describe la luna alrededor de la Tierra. Es una órbita algo exagerada, pero necesario para que los niños entiendan el perigeo y el apogeo, cuando la luna y la Tierra están en su punto más cercano y más alejado respectivamente. El funcionamiento es el mismo que antes: ponemos la cabeza en el agujero simulando que estamos en la Tierra y veremos en una ciudad la luna más grande (perigeo) que en la otra (apogeo).

La superluna se da cuando coincide la luna llena con el perigeo, y como resultado, vemos la luna más grande. 

Te dejo algunas fotografías de la visita al colegio.


domingo, 20 de noviembre de 2016

Superluna, supernoticia



Pocos acontecimientos son capaces de apartar de primera plana a la política. Y eso que entre el panorama nacional y el internacional vamos bien nutridos. Quién nos iba a decir a los que nos gusta mirar el cielo que durante dos días la luna conseguiría abrir informativos y ocupar las portadas de los periódicos. Una superluna sin duda especial. ¿Tan excepcional fue?

Los que este lunes dedicamos unos minutos a contemplar la luna nos podemos considerar unos afortunados. Se dieron dos circunstancias que por sí solas no tienen nada fuera de lo normal. Por un lado teníamos luna llena. Por el otro, era el día en el que la Tierra y la Luna se encuentran en su posición más cercana. En astronomía esto se denomina Perigeo. Esta coincidencia hace que podamos hablar de superluna.  

Esta superluna ha sido aún más especial. Desde el año 1948 no se veía tan grande. Nada más y nada menos que 68 años. Para la próxima tocará esperar a 2034. Se ha visto un 14% mayor y un 30% más brillante. Pero ojo, aquí hay trampa y pocos medios lo cuentan. Estos porcentajes son respecto a la luna llena más pequeña del año. Esto hace que tuviéramos cierta sensación de decepción al ver que la luna era muy parecida a la de otros días.

A menudo se suele acusar a los medios de comunicación de exagerar las noticias para lograr un buen titular. No considero que este sea un caso, pero he echado de menos en casi la totalidad de las informaciones que la comparación es respecto a la luna más pequeña, y esto cambia las cosas.

De todas maneras ver aparecer la luna por el horizonte fue espectacular. Tan grande y teñida de naranja, subiendo a gran velocidad, fue algo que cuesta describir en palabras.

domingo, 6 de noviembre de 2016

La culpa no es del tiempo


No son días fáciles para los que vivimos en la gran ciudadLos índices de contaminación están por las nubes y la capital, Madrid, ya ha tomado medidas para rebajar estos índices restringiendo el tráfico. Barcelona vive algo parecido. No deja de ser curioso que desde la misma ciudad no vemos la boina de contaminación. La capa anaranjada que nos cubre solo es apreciable desde las afueras.
Habitualmente leemos en la prensa que las condiciones meteorológicas son las que hacen aumentar la concentración de partículas contaminantes. No podemos negar que la afirmación anterior es cierta, pero con matices. Lo que no podemos aceptar de ninguna manera es que la meteorología es la que provoca la contaminación.
Vamos a recordar primero por qué estos días respiramos un aire tan sucio. Estamos bajo la influencia de un anticiclón, que implica altas presiones. La elevada presión que ejerce la atmósfera impide que el aire que está en contacto con el suelo ascienda. Es decir, actúa a modo de tapa de una sartén. Si además tenemos en cuenta que el viento en superficie es bajo o nulo, podemos deducir por qué el aire no se está renovando. ¿Cuándo cambiará esto? En el momento que disminuya la presión, llegue una borrasca o un frente con lluvia, o cuando el viento aumente su intensidad.
El tiempo no es ni mucho menos el responsable de esta situación tan preocupante. Solo nos recuerda de vez en cuando la cantidad de gases que arrojamos al aire, el mismo aire que luego pasa a nuestros pulmones. ¿De quién es la responsabilidad? Lo fácil es culpar al ciudadano, inculcándole que debe utilizar un coche eléctrico o reciclar los envases. Pero la huella de lo que podemos hacer de forma individual es minúscula. La iniciativa la debería haber tomado hace muchos años alguien que lleva corbata.

-Artíclo publicado originalmente en Europea Media-