domingo, 22 de mayo de 2016

Pirocúmulos, las nubes del fuego


La semana pasada ardió un cementerio de neumáticos en la localidad toledana de Seseña. Esta semana ha entrado de nuevo en erupción el volcán Etna en la isla italiana de Sicilia. ¿Qué tienen en común estos dos acontecimientos, a parte del fuego y del humo? Los dos han provocado pirocúmulos.

Antes de contar qué es y cómo se forma un pirocúmulo, vamos a estudiar primero la palabra. El prefijo "piro-" se usa en la formación de palabras con el significado de fuego. Y "cúmulo" hace referencia a la disposición que adquiere un tipo de nube.

¿Qué es un pirocúmulo? Se trata de una nube que se forma gracias al calor que produce el fuego, tanto de un incendio, de un volcán o de cualquier otro foco de calor como una chimenea de grandes dimensiones.



¿Cómo se forma? Básicamente se forma por el mismo principio que las tormentas en verano. A nivel de superficie tiene que haber un foco de calor de grandes dimensiones. El aire cálido es menos denso que el frío y asciende a gran velocidad, junto al resto de partículas que se desprenden de un incendio o de un volcán. Pero llega un momento en el que ha ascendido tanto que toda esta masa de aire se encuentra con otra mucho más fría, provocando la condensación del vapor de agua que está ahí presente. En este momento se forma una nube en la parte superior a la columna de humo.




Este tipo de nube tiene forma es cumuliforme, es decir, tiene forma de coliflor, como las tormentas de verano, pero raramente deja lluvia. Eso sí, en el caso de los volcanes, por el hecho de estar a más altitud y ser un foco de calor mucho más intenso, puede llegar a provocar descargas eléctricas.  

0 comentarios:

Publicar un comentario