sábado, 28 de noviembre de 2015

La teoría de la relatividad en la práctica


El pasado día 25 de noviembre se cumplieron 100 años de la presentación en Berlín de la Teoría de la Relatividad. Y su autor, ya lo conoces: Albert Einstein. Un gran científico, o quizá el mejor de todos. Por cierto, también el más retratado en blanco y negro. ¡La de fotos que hay!

La Teoría de la Relatividad es muy difícil de explicar ya que es muy compleja. Así que hoy vamos a hacer algo sencillo: ver un caso práctico en el que se cumplen sus predicciones.

Primero tenemos que hablar de dos de las conclusiones de su teoría:

1-"El tiempo transcurre más lento cuanto mayor es la velocidad de desplazamiento".
2-"El tiempo transcurre más deprisa a menor atracción del campo gravitatorio".

Vamos a ver un ejemplo: el caso de los satélites de la red GPS. Cada uno de los 24 satélites que conforman el sistema se mueve a una velocidad altísima: 14.000 km/h. Según la primera conclusión, el tiempo del reloj que hay a bordo del satélite se tendría que retrasar respecto los relojes de la Tierra. Además, como están situados a unos 20.200 km de altitud, están sometidos a un menor campo gravitatorio. Según la segunda conclusión, su reloj se tiene que adelantar respecto a los que tenemos en la superficie.

¿Sucede esto realmente? Sí. Por ir a tanta velocidad, el reloj atómico que llevan los satélites se retrasa 7 millonésimas de segundo al día. Y por estar a menor gravedad, se adelantan 46 millonésimas de segundo. El resultado: cada día un satélite de la red de GPS se adelanta 39 millonésimas de segundo respecto a los relojes de la Tierra. Esto demuestra que la teoría de la relatividad es correcta.


¿Qué se hace para solucionar esto? Retrasar a propósito los relojes de los satélites de la red GPS. Si no se hiciera, darían errores diarios de localización de hasta 11 km, y esto precisamente no es lo que queremos.       

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