¿Por qué hay fruta de tantos colores?

Detrás de los llamativos colores de la fruta hay una lucha encarnizada por la supervivencia

¿Superó la barrera del sonido Baumgartner?

Un gran evento publicitario que merece ser analizado más profundamente

Los helados y el dolor de cabeza

Ahora entenderás por qué te duele la cabeza al comerte rápido un helado

Otras formas de beber

Algunos insectos disponen de sistemas alternativos muy curiosos

Uno de los suicidios más famosos

Detrás de los azucarillos alargados se esconde una gran tragedia

domingo, 13 de diciembre de 2015

¿Marte con anillos? Podría ser


En el último post vimos cómo la Luna se está alejando de la Tierra. Nos dará mucha tristeza verla tan lejos. Bueno, nosotros no la veremos tan lejos, pero quien esté aquí, si queda alguien, sí la verá así. Que la Luna se aleje de la Tierra tendrá algunas consecuencias, como la variación de la duración del día. ¿Qué pasaría si fuera todo lo contrario? ¿Y si la Luna se acercara? Es lo que le va a pasar a Marte con su satélite Fobos.

Fobos no es un satélite tan redondo y duro como la Luna. Se está acercando a la superficie de Marte a razón de 2 centímetros cada año. Esto es mucho teniendo en cuenta que se encuentra a solo 6.000 kilómetros de Marte. Nuestra luna está a 384.000 kilómetros de la Tierra.

Fobos, el satélite de Marte


El dilema está en saber qué va a ocurrir cuando el satélite Fobos esté muy cerca de Marte. Podría ir desintegrándose dada su debilidad, o bien resistir hasta producir un gran impacto. En ambas opciones, el resultado sería el desprendimiento de una gran cantidad de rocas, piedras y polvo que seguirían atrapados en la gravedad de Marte. ¿Cómo? En forma de anillo, tal y como los tiene Saturno.

Saturno visto desde el espacio



¿Cuándo sucederá esto? Un estudio de la Universidad de Berkeley (EE.UU.) considera que pasará de aquí a 20 o 40 millones de años. Para nosotros es mucho, pero geológicamente no es nada.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Adiós a la Luna


Nada de lo que hay en el mundo es para toda la vida. Ni en la Tierra, ni en el cielo. Hoy vamos a hablar, tras mucho tiempo sin hacerlo, de nuestro satélite, porque la distancia que nos separa de él no es ni mucho menos constante.

En la danza gravitatoria a la que juegan la Tierra y la Luna hay elementos que juegan en nuestra contra. La fuerza que ejerce la Luna provoca las mareas. Estas mareas producen un rozamiento entre sus aguas y la superficie de nuestro planeta, responsable de que la rotación de la Tierra se vaya frenando lentamente. Y si la Tierra se frena, para mantener el momento angular, la Luna se acelera forzosamente y se ve obligada a alejarse.

Con los datos que tenemos actualmente, sabemos que la Luna se aleja a razón de 3,8 centímetros cada año. Parecerá una tontería, pero si van pasando los años, los centímetros se convierten en metros, y los metros, en kilómetros.

¿Cómo podemos saber de forma tan exacta esta distancia? Gracias a las misiones que han llegado a la Luna y han dejado placas reflectoras. Apuntando con un láser hacia ellas, tras su rebote podemos saber la distancia hasta el milímetro.

Esto implica algunas cosas curiosas. Nosotros no lo veremos, pero dentro de unos cuantos millones de años, si sigue viviendo alguien aquí, no se podrán ver eclipses totales de Sol. La Luna estará demasiado lejos para taparlo totalmente. Se estima que esto pasará dentro de unos 420 millones de años.


¿Qué pasará cuando la Luna esté tan lejos? ¿Seguiremos diciendo que los que se quedan ausentes unos segundos están en la Luna?  

sábado, 28 de noviembre de 2015

La teoría de la relatividad en la práctica


El pasado día 25 de noviembre se cumplieron 100 años de la presentación en Berlín de la Teoría de la Relatividad. Y su autor, ya lo conoces: Albert Einstein. Un gran científico, o quizá el mejor de todos. Por cierto, también el más retratado en blanco y negro. ¡La de fotos que hay!

La Teoría de la Relatividad es muy difícil de explicar ya que es muy compleja. Así que hoy vamos a hacer algo sencillo: ver un caso práctico en el que se cumplen sus predicciones.

Primero tenemos que hablar de dos de las conclusiones de su teoría:

1-"El tiempo transcurre más lento cuanto mayor es la velocidad de desplazamiento".
2-"El tiempo transcurre más deprisa a menor atracción del campo gravitatorio".

Vamos a ver un ejemplo: el caso de los satélites de la red GPS. Cada uno de los 24 satélites que conforman el sistema se mueve a una velocidad altísima: 14.000 km/h. Según la primera conclusión, el tiempo del reloj que hay a bordo del satélite se tendría que retrasar respecto los relojes de la Tierra. Además, como están situados a unos 20.200 km de altitud, están sometidos a un menor campo gravitatorio. Según la segunda conclusión, su reloj se tiene que adelantar respecto a los que tenemos en la superficie.

¿Sucede esto realmente? Sí. Por ir a tanta velocidad, el reloj atómico que llevan los satélites se retrasa 7 millonésimas de segundo al día. Y por estar a menor gravedad, se adelantan 46 millonésimas de segundo. El resultado: cada día un satélite de la red de GPS se adelanta 39 millonésimas de segundo respecto a los relojes de la Tierra. Esto demuestra que la teoría de la relatividad es correcta.


¿Qué se hace para solucionar esto? Retrasar a propósito los relojes de los satélites de la red GPS. Si no se hiciera, darían errores diarios de localización de hasta 11 km, y esto precisamente no es lo que queremos.       

sábado, 21 de noviembre de 2015

¿Son normales estas temperaturas?


Cuando estamos en un ascensor o para romper el hielo en una situación incómoda, hablar de la temperatura siempre nos sacará de un apuro. Recurrir al tiempo siempre es bueno, pero se tiene que hablar con propiedad. Muchos son los que dicen que antes hacía más frío o que en noviembre siempre hay veranillos.

¿Cómo podemos saber si las temperaturas que tenemos son normales? Está claro que la respuesta está en las temperaturas medias que podemos encontrar en las anotaciones de las estaciones meteorológicas oficiales. Pero hay unos mapas muy visuales que en semanas como esta nos pueden ayudar.

Son mapas de anomalía térmica. Nos indican, gracias a sus colores, la diferencia entre la temperatura prevista y la que suele haber en esos momentos de media. Un mapa azul nos indicará temperaturas más bajas de lo normal, y uno rojo, más altas.

Como podemos ver, vienen por delante días más fríos de lo normal.

Aquí puedes encontrar estos mapas. 


domingo, 15 de noviembre de 2015

Veranillos por el mundo


El veranillo de San Martín de este año está siendo uno de los más largos que recordamos últimamente. Los veranillos, para recordarlo, son esos periodos de tiempo estable que solemos tener de vez en cuando en otoño y que nos dejan temperaturas altas al mediodía y cielos despejados.

Los veranillos no son cosa solo de nuestro país. En otros lugares del mundo, y en otras lenguas, también se hace referencia a estas etapas anticiclónicas. Hoy voy a repasar cómo se llama el veranillo en otros idiomas.

El que nos queda más cercano es el estiuet, utilizado en Catalunya y en algunas zonas de la Comunidad Valenciana e Islas Baleares. El veranico se utiliza en América del Sur, sobre todo en Argentina, Brasil y Uruguay.

Pero en otras zonas del mundo el nombre ya se complica. Vamos a ver los dos más famosos.

Empezamos por Estados Unidos. Nuestro veranillo para ellos es su indian summer. Hace referencia a los antiguos indígenas americanos, los indios. Solían vivir en áreas con temperaturas muy altas. Este es el motivo por el cual lo denominan indian summer.

En alemán, la palabra, como podíamos suponer, se complica aún más. El término que utilizan en Alemania, Austria o Suiza, es Altweibersommer. La traducción literal sería algo como "el verano de la vieja dama". ¿De dónde viene esta denominación? Podría estar relacionado con las prendas que llevaban las mujeres mayores antiguamente, algunas de ellas tejidas con unos patrones que recordaban a las telarañas. ¿Y cuándo se ven arañas tejiendo? Cuando viene el tiempo soleado y caluroso y no tiene pinta de llover en breve.


Se llame como se llame, los veranillos son totalmente normales en otoño. La transición del caluroso verano al frío invierno no suele ser brusca, colándose días de veranillo entremedias.

domingo, 8 de noviembre de 2015

¿Por qué los seres vivos paran de crecer a una cierta edad?


Es una pregunta que seguramente nunca te habrás hecho, pero ahora que saco el tema... ¿verdad que es intrigante? Imagínate por un momento que todos los seres vivos creciéramos de forma indefinida durante toda la vida. Aparte de no caber en el planeta, plantearía cuestiones más serias como quién acabaría ganando el terreno, ¿el ser humano o las plantas? Por si alguna vez tu hijo te hace la pregunta, vamos a ver algunas pistas que nos ayudarán a contestarla.

Tanto las plantas como los animales detenemos nuestro crecimiento por una cuestión hormonal y de genética. Si nuestros padres fueron altos, nosotros también lo seremos si mantenemos unos hábitos alimentarios parecidos. Pero... ¿por qué se frena el crecimiento? Para sobrevivir.

Desde el punto de vista de la evolución, el ser humano tiene como objetivo la reproducción. Por esta razón nuestros genes están programados para hacer crecer nuestro cuerpo y desarrollarlo hasta el punto en el que se pueda desenvolver con comodidad en el planeta. Cuando este momento llega, el ser humano ya puede empezar a reproducirse y el crecimiento se detiene.  


Pero también hay otro factor a destacar: el de la estructura corporal. Los cuerpos grandes acaban siendo menos ágiles y les cuesta más moverse. Si el hombre midiera casi tres metros, con los músculos y los huesos que tenemos actualmente no nos podríamos sostener. Lo mismo les sucedería a los árboles. Crecen hasta la altura en la que se sienten cómodos. En los bosques más densos los árboles son más altos para poder ver los rayos del sol. Pero si el árbol creciera indefinidamente no podría sostener el peso de sus enormes ramas y las acabaría perdiendo. 


domingo, 1 de noviembre de 2015

¿Dónde será el próximo gran terremoto?


Si hay algo que apasiona a gran parte de la humanidad es conocer el futuro. Desde tiempos inmemoriales el hombre ha tenido la inquietud de conocerlo, tirando siempre de ingenio e inventiva para tener éxito. Por ejemplo, los grandes conocedores del cielo pudieron predecir eclipses y los primeros meteorólogos eran capaces de saber el tiempo que haría dependiendo del estado del cielo. Y en este punto me gustaría que quedara claro que dejo a un lado a los impostores que se jactan de poder predecir el futuro en televisión y que no hacen otra cosa que timar al espectador que aguanta hasta altas horas de la madrugada.

Hoy me gustaría hablar de terremotos. Pero no de los pequeños terremotos que se suceden a diario en todo el mundo, que son muchos, sino a los grandes. A los que causan grandes daños y un gran número de fallecidos. ¿Es posible saber dónde ocurrirá el siguiente? ¿Y cuándo? Mucho nos queda por aprender de sismología, pero hay algunas pistas que nos facilitan el trabajo y nos permiten saber dónde hay más posibilidades de que esto ocurra.

En la imagen superior podemos observar un gran mapa mundial publicado por GSHAP (Global Seismic Hazard Assessment Program, o en español, Programa de Evaluación Global de Riesgo Sísmico). En color rojo están marcadas las zonas con mayor riesgo sísmico.

Grandes universidades y organismos están realizando estudios, y las ciudades con grandes núcleos de población donde podría haber un gran terremoto en los próximos años son las siguientes:

Tokio
Probabilidad: 98%
Antes de 2042
Magnitud: 7
Fuente: Global Seismic Hazard Assessment Program

Los Ángeles
Probabilidad: 99%
Antes de 2037
Magnitud: 6,7 o superior
Fuente: California Geological Survey

Estambul
Probabilidad: 60%
Antes de 2030
Magnitud: 7
Fuente: U.S. Geological Survey




No son más que probabilidades, pero detrás de cada estudio hay miles de horas de investigación que nos garantizan más éxito que las famosas bolas de cristal.

domingo, 4 de octubre de 2015

Los vuelos de avión más largos


Muchos de los que estamos aquí hemos hecho largos viajes en avión. La mayoría hemos cruzado el Atlántico para disfrutar de los hoteles caribeños en los que nos dan la pulserita del "todo incluido".  Qué peligro. Últimamente el destino favorito de los españoles, de los que se cruza el charco, es Nueva York. En ambos casos, los vuelos se nos hacen muy largos. Unas siete u ocho horas de viaje que parecen interminables, a los que tenemos que sumar el cambio horario y los trastornos que esto supone.

Nada comparado con los recorridos de avión más largos que existen actualmente. Si lees esto dentro de unos meses o años, seguro que estará desactualizado. A continuación, la lista de los vuelos más largos:



Cuidado a la hora de interpretar la ruta que vemos en el mapa. Hace unas semanas lo conté en televisión, y lo haré en el blog próximamente. Hacer un mapa plano del planeta a partir de una esfera, que es la Tierra, no es fácil y se tienen que deformar océanos y continentes para que todo encaje. Por eso, mirando el mapa nos pueden parecer unas rutas más largas que otras, cuando en realidad no es así.


Si el viaje que hice hace años a Nueva York se me hizo largo, no me quiero imaginar más de diecisiete horas metido en el mismo avión. Y ya no digo nada si te tocan niños rebeldes cerca o un compañero de asiento a quien no le guste la ducha.  

viernes, 17 de julio de 2015

Hablemos de Pluto (el perro)


Tras muchos días siendo la política lo más hablado en los medios, habiéndose convertido en nuestro Sálvame diario, por fin la ciencia se hace un hueco en todos los titulares. La llegada de la sonda New Horizons a Plutón bien se lo merece.

Hoy me gustaría dedicar unos minutos a un perro con el que muchos pasamos horas pegados al televisor: Pluto. ¿Por qué? Porque su nombre está relacionado con el descubrimiento del planeta. O mejor dicho, planeta enano. La condición de planeta la perdió en 2006.

Vamos a poner fechas. El planeta Plutón se descubrió el 18 de febrero de 1930, pero hasta el 24 de mayo de ese mismo año no fue bautizado con ese nombre. La primera aparición de nuestro querido perro, el mes de septiembre de 1930. Pero ese perro inicialmente tenía otro nombre: Rover. 

El animador de Disney se dio cuenta de que ese nombre, Rover, era demasiado común. Con todo el revuelo y la excitación que provocó el descubrimiento del nuevo planeta, no dudaron en ponerle otro nombre al perro: Pluto. Así se llama el planeta en inglés.

Pero como dirían los compañeros de la información deportiva, hay polémica. Se supone que una niña inglesa de 11 años sugirió que el nuevo planeta se llamara igual que el perro, Pluto, cuando Disney dice todo lo contrario: primero se bautizó el planeta, y luego fueron ellos quienes cogieron el mismo nombre para nuestro querido perro.


Lo que sí está claro es que Pluto nació públicamente hace… ¡85 años! Ha llovido mucho desde entonces, sí. Y por cierto, la famosa niña tiene nombre, Venetia Burney, y un hueco en la Wikipedia, así como Pluto

miércoles, 15 de julio de 2015

Mapeando Plutón por primera vez


Las primeras veces siempre tienen algo de especial. Muchas acaban en desastre, pero otras son algo menos traumáticas y más divertidas. Y este último caso es el de hoy.

El ser humano ha sido capaz de mandar una sonda tan cerca de Plutón que por vez primera, y en color, nos muestra su cara. O mejor dicho, su corazón.

Y el mismo ser humano que en el año 2006 decidió mandar una sonda a Plutón, es el mismo que ha creado internet. Y como tenemos mucho tiempo libre, algunos se adelantan y empiezan a poner nombre a la superficie plutoniana.


Aquí uno de los primeros mapas de la superficie del planeta que dejó de ser planeta, curiosamente, el mismo año 2006. Algunas de sus partes más reconocibles no tienen desperdicio. 

Para mí, esta es la zona más divertida:



Haz clic aquí para ver la imagen original

domingo, 18 de enero de 2015

Cómo funciona un calendario perpetuo



Uno de los regalos que me ha caído este año por Reyes ha sido un calendario perpetuo. Poca gente sabe de su existencia, así que hoy me gustaría contar qué es y cómo funciona.

Un calendario perpetuo es un artilugio que permite conocer, en un rango de bastantes siglos, el día de la semana para cualquier fecha. Técnicamente no podría llamarse perpetuo porque no es útil para todos los tiempos, pero dado que nuestras vidas son cortas, "casi" lo sería.

Actualmente nos regimos por el calendario gregoriano, que entró en vigor en 1582. Desde entonces, se han creado distintos tipos de calendarios perpetuos, especialmente en formato de tabla, pero no tardaron en llegar instrumentos mecánicos como el que te enseño hoy.

En la siguiente imagen puedes ver este modelo de calendario que abarca desde el 1 de enero de 1600 hasta el 31 de diciembre del año 2799. Tiene dos caras, una con un sol y otra con una luna.



La mejor manera de saber cómo funciona es con un ejemplo. Vamos a comprobar qué día de la semana es hoy, 18 de enero de 2015.

Nos posicionamos en la cara de la luna. Giramos la parte móvil hasta que la rendija coincida con el 15 (porque estamos en 2015). Como estamos en la centuria 20 (2015) miramos cuál es la letra dominical pertinente: D.


Ahora miramos la cara del sol. Hacemos coincidir ENE (de enero) con la letra dominical que hemos conocido antes (D), y en la parte inferior buscamos el día 18. El día 18 está bajo la letra D. Así que hoy es domingo.



Actualmente hay métodos más rápidos y sencillos para saber el día en el que nos encontramos. El teléfono móvil, por ejemplo, te da el día de la semana de cualquier año. Pero con este artilugio uno se pone en la piel de nuestros antepasados y se sorprende de lo listos que eran y de la habilidad que tuvieron para poder crear instrumentos como este. 

martes, 13 de enero de 2015

En el ojo del huracán


Es una de las expresiones más usadas cuando queremos decir que todo el mundo está pendiente de alguien, y no por un buen motivo. Más de una vez, entre compañeros de profesión, hemos debatido sobre si es correcta o no. Lo que está claro es que, entre nosotros, nunca la utilizaremos.

El motivo por el cual esta expresión no sería correcta es porque en el ojo de un huracán no pasa absolutamente nada. El viento está en calma y se ve el sol. Solo se nota una presión atmosférica más baja, algo que el ser humano difícilmente puede notar. Entonces, ¿por qué se sigue utilizando esta expresión?

El principal motivo es que la mayoría de gente piensa que en el centro del huracán es donde el tiempo es más adverso. Otro motivo puede ser que el ojo del huracán es el punto de atención, como si fuera una diana, del que todo el mundo está pendiente.

Para mí lo que más sentido tiene es considerar, que si estás en el ojo del huracán, estás rodeado por la tempestad y no te salvarás de ser engullido en algún momento al moverse dicho huracán. Solo te salvarías si el huracán se quedara estático y perdiendo intensidad gradualmente, algo que sería muy raro.  

Y como toca hacer cada vez que hay una duda, acudo a la RAE (Real Academia Española) y esto es lo que nos informa cuando ponemos “ojo del huracán” en su buscador:

1. Rotura de las nubes que cubren la zona de calma que hay en el vórtice de un ciclón, por la cual suele verse el cielo azul

2. Centro de una situación polémica o conflictiva


Así que como manda la RAE, tocará hacerle caso, aunque científicamente pueda ser incorrecta. 


domingo, 11 de enero de 2015

A toda velocidad


Desgraciadamente el mundo de la aviación está de actualidad. Los últimos accidentes aéreos no han hecho otra cosa que dar malas noticias. Pero ayer el periódico británico The Telegraph se descolgó con una sorprendente noticia en la que la meteorología tiene mucho que ver y en la que, por fin, no hay fallecidos de por medio.

Un Boeing 777 de la compañía British Airways logró hacer la ruta Nueva York - Londres en 5 horas y 16 minutos, cuando lo normal es hacerlo entre 6 y 8 horas. El responsable de esta rapidez fue el viento favorable de cola que el avión se encontró durante su ruta de hasta 322 km/h. De esta manera, el avión pudo cruzar el Atlántico a una velocidad escandalosamente alta: 1.199 km/h. 

The Telegraph

Que el piloto escogiera esa ruta no fue casualidad. Cuando los aviones tienen que recorrer grandes distancias, intentan aprovechar corrientes de aire que hay en la atmósfera a una altitud aproximada de 10 kilómetros. Son los denominados "jet streams" o "corrientes en chorro". Ahí el viento puede llegar a moverse entre los 90 km/h y los 400 km/h. La cantidad de combustible y de tiempo que se puede ahorrar en un viaje transoceánico hace que los aviones se desvíen cientos o miles de kilómetros de lo que sería el camino más recto para aprovechar estas auténticas autopistas atmosféricas. 

Wikipedia

Tanto el hemisferio norte como el hemisferio sur tienen dos corrientes en chorro: una polar y otra subtropical. La presencia de estas se explica debido a la rotación de la Tierra y el calentamiento atmosférico provocado por la radiación solar.

Wikipedia
Este es el motivo por el cual en tus viajes de avión tardes más en hacer el viaje de ida que el de vuelta (o al revés) y que la ruta sea distinta. 


domingo, 4 de enero de 2015

A tocar del Sol


Hoy es un día especial, y no porque los Reyes Magos estén a la vuelta de la esquina, casi cruzando ya los Pirineos. Hoy es el día del año en el que la Tierra y el Sol están en su punto más cercano. Esto en astronomía se denomina perihelio. El día 6 de julio pasará todo lo contrario, estaremos en el punto más alejado, el afelio.

Entre el perihelio y el afelio hay unos 5 millones de kilómetros de diferencia. Quizá no mucho si tenemos en cuenta que la distancia media entre la Tierra y el Sol es de 150 millones de kilómetros, que es justo lo que denominamos unidad astronómica (UA). Exactamente son 149.597.870.700 metros.

No tenemos que confundir el perihelio y el afelio (punto más cercano y más alejado de un cuerpo celeste respecto el Sol) con el perigeo y el apogeo (punto más cercano y más alejado de un cuerpo celeste respecto la Tierra).

Curiosamente en el hemisferio norte es invierno cuando tiene lugar el perihelio. A algunos les cuesta entender que con este frío que estamos pasando estemos ahora en el punto más cercano al Sol. Es la inclinación de los rayos del Sol, y no la distancia hasta él, la que dictamina las temperaturas que tenemos. Cuando en verano los rayos a nuestra latitud nos llegan de un modo más perpendicular, las temperaturas son más altas y, en cambio, la distancia de la Tierra al Sol es más larga.

Si el eje de la Tierra no estuviera inclinado, tendríamos durante todo el año la misma estación. Si quisiéramos disfrutar del invierno, tocaría ir a los polos. Para buscar el verano, al Ecuador, donde los rayos del Sol llegarían perpendiculares. La frase "toca hacer el cambio de armario" dejaría de tener sentido y el Corte Inglés debería cambiar su publicidad