domingo, 20 de abril de 2014

El origen de la palabra “radar”


Radar” está siendo una de las palabras a las que más miedo estamos teniendo durante esta Semana Santa. Por un lado, el de las carreteras. Ya no solo por los que se esconden detrás de los paneles luminosos y en los laterales, sino por los que ahora incorporan los helicópteros. Y qué decir del radar meteorológico. Todos pendientes de si la lluvia nos va a estropear los planes durante esta semana de vacaciones.

La palabra “radar” viene del inglés: “Radio Detection And Ranging”, o lo que es lo mismo, detección y medición de distancias por radio.

El radar es un sistema mucho más sencillo de lo que imaginamos. Mediante el envío y rebote de ondas electromagnéticas podemos saber velocidades de objetos, alturas, distancias… en fin, muchas características de objetos a los que estamos apuntando. ¿Cómo? Cuando la onda electromagnética que emite el radar rebota con el objeto que queremos analizar, esta onda cambia sus propiedades. Cuando la onda llega al radar de nuevo, el radar interpreta este cambio de propiedades y de aquí se pueden obtener los datos que se necesiten.

Por ejemplo, cuando un coche pasa a 80 km/h por delante de un radar, la onda rebotará de forma distinta a la que lo haría con un coche circulando a 180 km/h.

A principios de siglo 20 se empezaron a utilizar las ondas electromagnéticas con un uso parecido al de un radar. Incluso en un mundo futurista imaginario, como nos avanzó Akira Toriyama, también se utilizan para buscar las bolas de dragón. 



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