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sábado, 29 de marzo de 2014

Las vacas suizas no quieren cambios de hora


Esta próxima noche toca cambiar la hora de nuestros relojes. A las 2h tendremos que adelantar el reloj hasta las 3h. Así, daremos la bienvenida al horario de verano. Esto lo hacemos en toda Europa, pero no siempre fue así. Las vacas suizas tienen mucho que ver.

Cuando se planteó por primera vez el cambio de hora para aprovechar mejor la luz solar, como sigue pasando aún hoy en día, no todo el mundo mostró entusiasmo. Una gran parte de la sociedad se mostraba escéptica ante los beneficios de dicho cambio horario. Al final, se instauró por ley en toda Europa, salvo en Suiza. ¿Quién tuvo la culpa? Los ganaderos suizos.

Los ganaderos argumentaron que el cambio de hora influía en sus animales de forma alarmante y eso tenía graves consecuencias económicas. La calidad y la cantidad de leche que daban las vacas si se ordeñaban con una hora de diferencia era inferior.

Aparte del mundo ganadero, los suizos también mostraron su descontento ya que, de la misma manera que los animales, la gente sufriría trastornos por ir a la cama con una hora de diferencia, y esto tendría consecuencias de rendimiento durante el día.  

Al final, con el paso de los años, Suiza claudicó y tuvo que aceptar la política de cambio de hora de la misma manera que se hacía en el resto de Europa. Algo con lo que seguro las vacas estarían muuuy descontentas.

miércoles, 26 de marzo de 2014

¿Por qué las luces a lo lejos parpadean de noche?


Te habrás dado cuenta alguna vez, sobre todo cuando acaba de oscurecer, que las luces de la ciudad que ves a lo lejos parecen parpadear. Sucede lo mismo con las estrellas de noche. ¿A qué es debido?

El culpable de este efecto es el aire y sus cambios de temperatura. El sol se pasa todo el día calentando el suelo, haya o no haya nubes. Cuando llega la noche, el calor que ha almacenado el suelo se libera y asciende porque es menos denso que el aire más frío que tiene encima. Esto provoca que el aire esté turbulento, cambiando incluso de presión. Es decir, el aire deja de ser un fluido perfecto y homogéneo. La luz, cuando atraviesa esta zona, ve modificada su trayectoria de forma constante debido al cambio de propiedades del aire.

Recuerda cuando en verano, viajando por carretera, ves los espejismos en el asfalto. La luz ve alterada su dirección en esa zona debido a la elevadísima temperatura que adquiere el suelo. Imagínate la fuerza que puede tener este ascenso del aire que incluso las aves utilizan las corrientes para ascender dando círculos en el cielo.

¿Por qué esto sucede cuando empieza a oscurecer? Porque es cuando más caliente está el suelo y más turbulento el aire.

Ahora puedes entender uno de los motivos por los cuales tenemos grandes telescopios en el espacio. Así, se evita que la luz de las estrellas atraviese la atmósfera, llegando mucho más nítida y sin parpadeo. La luz que llega es de más calidad.

Y por eso las mejores observaciones astronómicas se hacen desde las montañas. No porque los astrónomos quieran llevarse al huerto a sus parejas, sino porque la capa de atmósfera que tenemos por encima en las montañas es menor que la que hay sobre la ciudad.



viernes, 21 de marzo de 2014

¿Cómo he conducido hasta aquí?


La idea de escribir el post de hoy me ha venido a la cabeza esta mañana cuando he llegado a trabajar. Buscando aparcamiento en la calle me he dado cuenta de que durante todo el trayecto desde casa a la tele no he prestado nada de atención a la carretera. Iba pensando en cómo me organizaría el día en la Sexta, qué iba a comer y en que tenía que llamar a mi abuela porque hace días que no hablo con ella. ¿Y cómo he llegado hasta aquí sin matar a nadie en el trayecto? 

A esto se le llama conducción subconsciente. Este mecanismo se pone en marcha solo cuando repetimos un trayecto que ya nos conocemos al milímetro y solemos hacer todos los días. Es decir, necesita de un aprendizaje previo. Esto no pasa si vas a un sitio por primera vez porque necesitas tu atención para encontrar la ruta adecuada. 

Hay un magnífico estudio de Audi, que puedes leer aquí, en el que se analiza la influencia de la conducción subconsciente en la seguridad vial, haciendo referencia incluso a las diferentes partes del cerebro que intervienen en el proceso.

El estudio concluye que la conducción subconsciente es un producto de la capacidad del cerebro para automatizar tareas conocidas y realizarlas con menos esfuerzo, produciendo así menos fatiga y dejando la atención libre para realizar otras tareas. ¿Es seguro esto? Lógicamente, no. Aunque sea una conducción totalmente efectiva, se retrasan los tiempos de reacción ante acciones imprevistas como por ejemplo un frenazo del coche que nos precede o un animal cruzando la carretera.

Así que el cerebro, no solo con la conducción, sino en otras tareas rutinarias del día, relaja los niveles de atención. De esta manera podemos llegar al final del día menos cansados. Si todas las tareas que hacemos durante el día las hiciéramos con un 100% de atención, la fatiga acabaría por castigarnos.

Por cierto, ahora no recuerdo si cuando he salido de casa he cerrado o no con llave.