domingo, 12 de mayo de 2013

La nieve de algodón en primavera


Oficialmente ya está aquí la primavera con todos sus elementos típicos: chaquetas por la mañana, mangas cortas y tirantes al mediodía, las primeras faldas paseando por la calle, los campos llenos de flores, la gente estornudando… y la tan injustamente odiada “nieve de algodón”. A través de la ventana de la redacción de informativos hoy ha sido el primer día del año en el que se ha visto. Seguro que en otros puntos de nuestra geografía hace días que se ve.
Los desafortunados que estos días tienen la nariz roja de tanto sonarse, pueden echarle la culpa al olivo, al plátano o a las gramíneas. Nunca a las bolitas de algodón que sobrevuelan ya nuestras cabezas y que empiezan a acumularse en las aceras de nuestras calles. ¿Por qué? Porque estos copos no son polen, sino semillas del chopo. De esta manera, no producen alergia.

Son los chopos hembra los que producen esta pelusa al abrir sus frutos en esta época del año. Los chopos macho sí que liberan polen, pero como sucede en la mayoría de especies, es invisible.
Lo que resulta sorprendente es el método tan efectivo que tiene el chopo de repartir estas semillas: dotando a cada una de ellas de un envoltorio de pelos blancos y muy ligeros. Así, las semillas son esparcidas a metros y metros de distancia gracias a la acción del viento, de la misma forma que un barco consigue navegar con su vela.
En pocos casos el polen es visible a simple vista, pero cuando lo hace, es un espectáculo. Como en la siguiente imagen, del Parque Nacional del Lago del Cráter, en Oregón, Estados Unidos. Un remolino en el lago dibuja un espiral con el polen que se ha depositado en la superficie. 


1 comentarios:

  1. Las semillas de sauces y chopos vuelan a largas distancias, pero tienen una viabilidad muy corta (solo días o semanas)... O germinan pronto, o el embrión muere¡¡¡

    Tanto volar para luego terminar así..., angelicos¡¡¡¡ :)

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