viernes, 17 de mayo de 2013

El vendaval que levantó a un joven y a su burro



Está claro que nos encanta hablar del tiempo. Es lo que hacemos todas las mañanas. Hoy en día son las redes sociales las que se encargan de registrar lo que ocurre en nuestro cielo. “¡Tormentón en Sevilla!”. “¡Granizando en Lugo!”. Twitter es un buen ejemplo y un buen lugar de seguimiento incluso para los profesionales de la comunicación del tiempo. Pero antiguamente también se documentaban algunos fenómenos meteorológicos, sobre todo, aquellos que provocaban daños.
Una herramienta genial que ofrece la web de nuestra Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) es la de efemérides. Hay datos muy útiles de registros de lluvia escandalosos, temperaturas anormales en algunas fechas y fallecidos por temporales. Pero lo más curioso son las efemérides más antiguas.
Si consultas las efemérides del pasado día 15 de mayo, aparece lo siguiente:
15 de mayo de 1681: “Nevisca con viento huracanado en la Cerdaña. Levanta a un joven y a su burro, resultando muertos instantáneamente al caer”
Me despierta muchísima curiosidad saber quién documentó estas dos muertes. Y quien lo hizo, tuvo que contar obligatoriamente con testigos que vieron lo sucedido.
También hay otra aún más antigua:
15 de mayo de 1554: “Cae un rayo en la Catedral de Santiago de Compostela y causa tres muertos”.
Si vas consultando día a día te darás cuenta de la cantidad de veces que se hicieron rogativas para que lloviera, o bien al revés, para que dejara de llover. Antiguamente no había embalses y se dependía mucho del agua que caía del cielo.  

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