sábado, 2 de febrero de 2013

El secreto del palo del Chupa Chups


Si hay una cosa de la que podemos estar orgullosos los españoles es de haber inventado uno de los dulces más conocidos a nivel internacional: el Chupa Chups. Uno de los primeros caramelos duros pegados a un palo que un catalán, Enric Bernat, creó en 1958.
Es indudable la calidad del caramelo, tremendamente rico. Pero tenemos que destacar también el importante papel que juega el palo de plástico que lo sujeta. Un palo rígido, vacío por dentro, que garantiza no perder el caramelo. Además, logra seguir en nuestra boca un buen rato después de haberlo consumido.
El hecho de que el palo esté vacío no hace otra cosa que aumentar la superficie en la cual el caramelo puede sujetarse. En la siguiente imagen, creada de forma exclusiva para este blog con el ipad y mi dedo, podrás ver la diferencia entre un palo sólido y uno vacío sujetando el caramelo.

En el de naranja, el caramelo se sujeta a la cara exterior del tubo y a la tapa superior. En el de limón, se sujeta a la superficie exterior y a la interior del tubo. Una superfície, en este segundo caso, mucho mayor. 
Esto hace, además, que una vez hemos acabado con el Chupa Chups, quede una pequeña parte en el interior del palo, cosa que agradecemos los que somos consumidores. Es irresistible comerse esa parte, ya sea intentando meter la lengua o mordiendo el palo.
Podríamos decir que el palo del Chupa Chups, o chupa chús, para mi abuela, es la versión moderna del palillo de dientes. Se queda en la boca hasta que nos cansamos o hemos devorado por completo el plástico creando figuras raras que ni el mejor escultor haría.  

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