martes, 29 de enero de 2013

¿Por qué hay fruta de tantos colores?


Todos los que leéis este blog estaréis de acuerdo conmigo en esto: las golosinas son deliciosas. Tienen un poder atractivo en el que, sin duda, el azúcar juega un papel importante. Pero quizá se nos escapa un detalle que también consigue que los dulces atraigan nuestra atención: sus llamativos colores. Viendo la siguiente imagen te dan ganas de lamer la pantalla:


Las chucherías las ha inventado el hombre, pero las flores las ha creado la naturaleza. ¿Por qué? Para atraer a los insectos y favorecer la polinización. Entiendo que si eres un insecto y vas sobrevolando un prado como el que te enseño a continuación, no puedes resistirte a ir a por el polen sin dudarlo un momento.

Con la fruta pasa una cosa parecida. La evolución biológica, con millones de años a sus espladas y sus sucesivos cambios producidos en cada generación de cada especie, vio que dotando a la fruta de colores llamativos, los animales sentían curiosidad y atracción hacia ella. 

Ahora imagínate una zona selvática, llena de árboles y absolutamente verde. Si en medio de la selva observaras algo rojo colgando de un árbol... ¿no sentirías curiosidad? Si en ese área llena de árboles con frutos rojos apareciera un árbol con frutos amarillos, te pasaría lo mismo. 
Las semillas de la mayoría de frutas son grandes y capaces de sobrevivir a todo el proceso digestivo de un animal. De esta manera, el animal, tras comerse la fruta, se encarga de repartir las semillas con, además, un ingrediente extra: están abonadas. Así la especie vuelve a la naturaleza de la forma más natural posible: a través de los excrementos. 



Así que dotar a la fruta de tonalidades llamativas es la herramienta utilizada por la naturaleza para facilitar su reproducción a través de los animales.

Ahora empiezo a entender por qué no soporto las lentejas. Su poder de atracción es nulo ;-)

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