miércoles, 19 de septiembre de 2012

Una tensión superficial


Hoy vamos a analizar una de las tensiones que afectan a los líquidos de nuestra naturaleza. También a los líquidos que el hombre ha creado, como el ron, el whisky, la ginebra o la cerveza. Así que debes estar atento. Hoy vas a aprender algo nuevo.

La tensión superficial, como su nombre indica, es una fuerza que tiene lugar en la superficie de los líquidos. Es la que provoca que esta delgada capa se convierta en ligeramente elástica. Es por esa razón que algunos insectos, como los zapateros, puedan permanecer en la superficie del agua sin hundirse, lo mismo les ocurre a las hojas, como puedes ver en la foto.

Aunque el motivo de que exista esta fuerza desde el punto de vista físico sea complejo de explicar, sí que es fácil de imaginar. Supone que una molécula de líquido tiene el tamaño de un globo de agua. Si sumergimos el globo lleno de agua dentro de una piscina, el agua lo rodea por completo. Si lo desplazamos a la superfície, el globo se verá rodeado de agua en su parte inferior, y de aire por arriba. Las moléculas no se comportan de la misma manera si se ven rodeadas de agua que de aire, y eso es lo que provoca que el líquido actúe como una capa fina de plástico.

La consecuencia de una alta tensión superficial es que el líquido tiende a ocupar la menor superficie para albergar su volumen. Es decir, tiende a convertirse en una esfera. Seguro que lo habrás visto si alguna vez se te ha roto un termómetro antiguo de mercurio, que tiene una superficie superficial muy alta. Las gotas de mercurio se convierten en bolitas y ruedan como canicas.

Hasta hace pocos años el mercurio líquido se podía comprar en tiendas de minerales y era muy divertido jugar con él. Lógicamente, se prohibió su venta debido a su toxicidad. La otra opción para poder jugar con mercurio sería romper un termómetro… pero ya no lo podemos hacer con tanto termómetro digital suelto.

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