miércoles, 19 de septiembre de 2012

Trooompa



Seguimos como en las últimas semanas con el tema animal como protagonista. Hoy toca hablar del paquidermo favorito de Shin Chan: el elefante. Nos vamos a centrar en eso que les hace tan especiales y que no es su memoria. Algo que muchos de nosotros quisiéramos tener, y no precisamente por su longitud, sino por su sensibilidad: su trompa.

He estado buscando por internet y he encontrado mil curiosidades sobre la prolongación de este colosal animal. Bueno, después de descartar los resultados de mi buscador, encaprichado en quererme enseñar el instrumento musical que tiene el mismo nombre.

La trompa es la nariz del elefante y parte de su labio superior a la vez. Podríamos intentar compararlo con prolongaciones de otros animales, incluidos nosotros, pero la suya es de lejos la mejor. Está formada por nada más y nada menos que 100.000 músculos y nada de hueso. Tiene una fortaleza colosal ya que puede levantar hasta una tonelada de peso (un poco más que Falete). Tanto músculo no va en detrimento de su habilidad. Es capaz de recoger del suelo hasta el más pequeño de los frutos.

El motivo de que el elefante tenga trompa no es un capricho de la naturaleza. Se trata de un animal con una cabeza enorme y un peso descomunal. Para poder sostener tal cantidad de hueso, carne, músculo y colmillo, sería imposible pensar en un cuello como el de la jirafa. Por esta razón tiene un cuello corto, fuerte como una piedra pero muy, pero que muy patoso. Ante esta situación y para poder sobrevivir está dotado de una trompa que no sólo le sirve para barritar, o lo que es lo mismo, emitir sonidos como una trompeta.

La trompa le sirve al elefante para beber, alimentarse, olfatear, comunicarse, manipular objetos, tirarse polvo por encima para alejar a los insectos, emitir sonidos, pelear, agarrarse a la cola de otro… así podría seguir un buen rato. Si los seres humanos tuviéramos un órgano así…

De todas sus características me ha sorprendido su sensibilidad. En su extremo tiene miles de pelos extremadamente sensibles ante olores, el tacto, la humedad… Esto hace que tenga una sensibilidad casi 10 veces superior a la de nuestras yemas de los dedos. Cómo me gustaría a mí…

Aunque lo más característico de la trompa y lo que más gusta a los niños, y a mí, que también lo soy, es la auténtica manguera que representa esta extremidad. En pocos segundos puede absorber 17 litros de agua, toda una barbaridad. El equivalente a 51 latas de refresco. Sin gas, claro. No me gustaría imaginarme un elefante con gases en la barriga. Para salir huyendo, vamos. 

Cuando veas un elefante con la trompa decaída quiere decir que el animal está descansando. Si la tiene tensa, aunque sea hacia abajo, está estresado. Ahora bien, si ves que el animal viene hacia ti con la trompa en alto, corriendo y moviendo las orejas, vete por patas. Te va a atacar. Pero si avanza lentamente hacia ti, con la trompa en alto y tranquilo, estás de enhorabuena. Va a querer más algo más que cuatro besos contigo. Y si además te guiña el ojo, te espera una noche mágica y de ensueño.

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