martes, 18 de septiembre de 2012

Tómate un descanso


Hoy nos alejamos un poco de la termodinámica, la luz, el sonido, las nubes, las estrellas… para hablar un poco de nosotros. Analizaremos aquello que es necesario, imprescindible y que nunca tenemos en cuenta: el no hacer nada. O lo que es lo mismo: descansar.

Nuestro cuerpo no deja de ser una máquina. Algunos dicen que es la máquina perfecta, aunque yo no opino lo mismo porque tenemos muchos defectos. Entre los muchos que tenemos, no entiendo cómo la evolución nos ha convertido en máquinas de engullir comida por un agujero y excretar los restos por otro. ¿No sería más cómodo engullir menos y aprovecharlo mejor para no excretar? Otro defecto es el que no nos podemos pasar las 24 horas del día despiertos, ni muchas horas andando, ni pensando, ni haciendo lo mismo, porque llega un momento en el que dejamos de rendir.

Cuando descansamos y mientras dormimos, reponemos energías. Se fortalece el sistema inmunológico, los músculos descansan, y nuestra mente desconecta del mundo real. Bueno, no desconecta del todo, porque hay algún tipo de sueño que parece tan real… que te da rabia despertarte justo cuando estás a punto de... 

Cuando no descansamos, o cuando no dormimos lo suficiente, se altera nuestro cuerpo, sufriendo cambios bruscos de temperatura. El ritmo cardíaco aumenta, olvidamos cosas y nuestro estado anímico empeora. Incluso aumenta el nivel de azúcar en sangre y nos podemos llegar a marear.

¿Qué puede provocar no descansar? Dejamos de rendir y perdemos efectividad. Ten en cuenta que la mayoría de accidentes de tráfico se deben a falta de atención que viene provocada por nuestro estrés diario.

¿Cuánto cuesta descansar? Muy poco. Sólo hace falta que te fijes en tus prioridades y descartar una para tomarte un tiempo de relax. Tiempo para uno mismo, para escuchar música tirado en el césped, salir a pasear, podar tus plantas en el jardín, tumbarte en la cama mirando el techo o echarte una siestecita…

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