martes, 18 de septiembre de 2012

Se nos acaban las tortugas


Durante los últimos días nuestros bañistas han vuelto a sufrir las picaduras de medusa. Si bien pensábamos que este año nos íbamos a librar de ellas, entrar en el agua a partir de ahora ya supone ir con más cuidado. Los biólogos dicen que el aumento del número de medusas en nuestras playas se debe, entre otros factores, a la desaparición progresiva de las tortugas.

Pocas cosas conocemos acerca de las tortugas marinas. Su alimentación se basa en la ingesta de algas, crustáceos, moluscos y, sobre todo, medusas. Sí, medusas, y de todo tipo, incluidas las que pican. ¡Qué estómago! Si nosotros sólo con rozar estos cuerpos gelatinosos se nos pone la piel al rojo vivo, ¿qué pasaría si nos las comiéramos?

La tortuga cuenta en su estómago con ácidos que contrarrestan el veneno de sus tentáculos. Pero tampoco le demos muchas vueltas a entender cómo funciona su aparato digestivo, porque si las tortugas piensan y reflexionan, perfectamente se podrán preguntar lo mismo sobre nosotros. Por ejemplo, cómo el cuerpo humano es capaz de ingerir tal cantidad de alcohol. Supongo que tampoco entenderán porqué nos meamos en el mar. ¿Acaso las tortugas salen a la playa y nos dejan sus regalitos cerca de nuestras toallas?

Lo que sí es seguro es que hemos aprendido una cosa nueva: que alguien se come a las medusas. Queda aún por ver quién se come a otros bichos, como por ejemplo, las avispas, que también pican. Por cierto, ahora que estamos con el tema avispa, según un compañero de la tele la diferencia entre una avispa y una abeja es que la avispa te pica, y tu no te mueres. ¡Jejeje! Luego ha rectificado, claro, pero con una risita.  

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