miércoles, 19 de septiembre de 2012

¿Por qué flotan los patos?


Es una de esas preguntas que por mucho que nos la razonen, cuesta entender. Lo mismo que ocurre con los grandes barcos al puro estilo Titanic. Curioso que un trocito de hielo logre hundir el barco antes de que lo hagan las toneladas de acero que forman parte de su estructura.

Hay muchos factores que impiden que los patos se hundan. Por un lado tenemos el interior de su cuerpo, sujetado por huesos rellenos de aire, como gran parte de las aves. Este aire hace que el pato ya sea menos denso que el agua y se pueda sostener en su superficie.

El otro factor es el plumaje, impregnado de ceras segregadas por unas glándulas. Las plumas se convierten en hidrófugas, es decir, repelen el agua. Además, entre las plumas se queda aire estancado y eso aumenta aun más el flotaje del pato. 

Considero que son una de las aves más atractivas. Colores vivos, otros oscuros, vuelo lento y bello, su pico naranja, su nado estilizado… No entiendo quién fue el cerebrito japonés que se inventó el juego de matarlos a escopetazos, uno de los pioneros de Nintendo que más triunfó.

Otro día veremos cómo funciona el auténtico motor de nado de los patos: sus membranas interdiciales. O lo que es lo mismo: sus pies. Todo un prodigio de la naturaleza.

¡Ah! Y por mucho que la RAE (Real Academia Española) nos diga que el pato grazna, yo no me lo creo. El pato no grazna. Hace ¡cuak cuak!

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