martes, 18 de septiembre de 2012

Nuevos edificios girasoles


La arquitectura está revolucionada. Las imágenes de los futuros edificios que el arquitecto David Fisher quiere construir marca un antes y un después en nuestras vidas. Ya hemos llegado al punto que todos nos imaginábamos hace años que podría suceder en el futuro: coches voladores y edificios inteligentes. Lo de los coches voladores aún deberá esperar, pero los edificios que se mueven ya ha llegado. Por fin una ciudad vista desde el aire tomará vida.

La construcción de edificios con plantas giratorias es otro ejemplo donde la tecnología se inspira en la naturaleza. Lo que siempre buscamos de un piso es que sea soleado. Todos sabemos en nuestras casas durante qué horas toca más el sol. Tal y como hacen los girasoles, cada planta de estas nuevas construcciones podrá girar cómo y cuando quiera su propietario.

El girasol es una de las plantas que más modifica su posición dependiendo del sol. Enfoca sus flores hacia el este cuando el día amanece, y al oeste cuando oscurece. Y de noche, incluso parece que continúe siguiendo el sol al otro extremo de la tierra quedándose mirando al suelo. Todo esto lo hace gracias a sus hormonas que intuyen donde está del sol. Lo mismo va a suceder con estos nuevos edificios: durante el día se podrán mover dependiendo de la posición del sol. Siempre que el propietario quiera, claro.

Lo que me intriga saber es qué ocurrirá cuando en una misma planta viva gente en ambos extremos del piso. Pongamos por ejemplo a una familia de dos hijos que viven en habitaciones distintas. A los dos le molestará la luz al mediodía, ¿verdad? A los dos también les gustará ver la salida del sol. Vaya follón puede llegar a montarse. 

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