miércoles, 19 de septiembre de 2012

Nieblas al acecho


Como persona sensible que eres, supongo que te habrás dado cuenta que el frío ya ha llegado. Por eso los chicos estamos desanimados, porque con el frío... se contraen las cosas. Bueno, los canarios son más afortunados en eso. Por la temperatura, me refiero, no por el tamaño. Voy a centrarme. Con la llegada del otoño y del invierno aparece un fenómeno meteorológico misterioso y con muchas leyendas: la niebla. Vamos a intentar entender por qué aparece.

La niebla es típica de los meses de más frío, coincidiendo con situaciones anticiclónicas (de alta presión), con poco viento y en zonas deprimidas (valles, llanuras…).

Antes de nada debemos entender cómo se comporta el aire a diferentes temperaturas. Cuando hace calor, es capaz de retener un elevado tanto por ciento de agua en forma de vapor. Cuando hace frío, todo lo contrario. Si la temperatura va disminuyendo poco a poco, llega un momento crítico (punto de rocío) en el que el aire no es capaz de retener tanto vapor de agua, y se produce condensación. El vapor de agua (invisible) se transforma en minúsculas gotitas de agua en suspensión (visibles) y aparece una pequeña nube.

Durante la noche, la temperatura baja muchísimo. Si baja lo suficiente, hay poco viento y altas presiones, aparecerá la niebla. Cuando amanece, los rayos del sol calientan el aire y poco a poco hacen desaparecer la niebla. Pero debido a la presión, el aire que está en contacto con el suelo no puede ascender ni calentarse. Queda retenido, produciéndose una situación de inversión térmica y de niebla.

Durante los días más propicios, puede suceder que la niebla no consiga levantarse en toda la jornada. Esto puede provocar que un pueblo tenga una temperatura 10 grados más baja que el pico más alto de la montaña que tiene cerca.

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