martes, 18 de septiembre de 2012

Los gritos de la suegra



Hoy estaba trabajando con mis compañeros grafistas de laSexta cuando ha entrado en el departamento Óscar, otro de los grafistas, y ha pegado un grito-saludo: “¡¡¡Yeeeeeeeeehhhhhh!!!”  ¡Qué estruendo! Me ha recordado a mi ex suegra. ¡Menudas cuerdas vocales tenía la mujer!

El proceso de producción de la voz  empieza en el cerebro, donde a través del sistema nervioso se emite una señal a los músculos del tórax, diafragma y abdomen para que produzcan energía aerodinámica (una expulsión de aire, vamos). En esta expulsión el aire pasa por las cuerdas vocales que al vibrar provocan sonido.

Las cuerdas vocales no son unas cuerdas de guitarra que algunos tenemos más afinadas que otros.  Nada de eso. Tienen un aspecto de pliegue membranoso. Las cuerdas vocales inferiores son las que nos interesan. Si se separan el aire se cuela entre ellas y podemos respirar. Si se contraen el aire encuentra un freno, choca contra ellas y al conseguir abrirlas ligeramente provoca la vibración que emite sonido. Sería el mismo caso que un globo completamente hinchado si tensamos su cuello al deshincharse.

El proceso acaba con las interrupciones que le provocamos al aire en la boca. Pueden ser parciales o totales, donde la lengua y los dientes juegan un papel importante.  

Mi ex suegra tenía una capacidad pulmonar brutal y unos músculos abdominales extraordinarios. El proceso de fabricación de su voz era como el de todo el mundo.  Cuando pronunciaba la “A” tenía la misma frecuencia que la “A” de cualquier otra persona. Lo que ella cambiaba era la potencia acústica (cantidad de energía sonora que atraviesa una superficie por segundo, es decir, el volumen). Siempre gritaba mucho y tenía a los perros acojonados, los cuales tienen una alta capacidad auditiva.

De todas maneras era una gran mujer, me quería muchísimo y ante todo echo de menos su estofado de ternera con setas.

0 comentarios:

Publicar un comentario