martes, 18 de septiembre de 2012

La tensión y la política, cogidas de la mano


Ya se lo susurró Zapatero a Gabilondo pensando que su micrófono no estaba aún encendido: “nos conviene que haya tensión”. ¡Qué razón tiene! A Zapatero le gusta la física. Al primo de Rajoy también. A Rajoy creo que no.

Cuando pensamos en la palabra “tensión” nos vienen muchas cosas a la cabeza. En física tenemos la tensión eléctrica, que es la diferencia de potencial eléctrico entre dos puntos de un circuito (si de pequeño pusiste los dedos en un enchufe ya sabrás lo que es). La tensión mecánica, descrita como la fuerza que actúa por unidad de superficie en un material (sería el caso de la fuerza que soporta una cuerda que sostiene un peso). También tenemos la tensión superficial, que se produce en la superficie de los líquidos y que hace que actúe como una pequeña película elástica (muy elevada en el caso del mercurio líquido).

Pero estos próximos días de campaña electoral tenemos un nuevo concepto a describir: la tensión política. A los políticos les gusta tensar la cuerda de la convivencia. La diferencia de potencial entre Zapatero y Rajoy se medirá con el voltímetro de las urnas el día 9 de marzo. Las resistencias de Solbes y Pizarro generan energía en forma de calor.

La tensión mecánica se mide en Pascales (Pa), en Voltios (V) la eléctrica y en Newtons por metro (N/m) en la superficial. La tensión política se mide en descalificaciones (Ds), acusaciones (Ak), promesas (Pr), insultos (Is), mentiras (Mt), audiencias (Ad)… No son unidades de medición aceptadas por el Sistema Internacional de Unidades, pero están inundando el marco político desde hace semanas.

Suerte tenemos que el 9 de marzo está a la vuelta de la esquina. Pasado este día, que los políticos se vayan de vacaciones, los periodistas especializados en política y economía de las redacciones de noticias se relajen y volvamos a poner la palabra “sequía” en la portada de los periódicos, que la cosa está muy mal.

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