miércoles, 19 de septiembre de 2012

La sal como solución



Otra semana marcada por la nieve se merecía un nuevo post invernal. Ya nos estamos acostumbrando a ver en los informativos los coches tirados en las cunetas, las máquinas quitanieves trabajando a destajo y camiones arrojando sal a la carretera. Mi madre siempre me ha dicho que no le eche tanta sal a los filetes, que no es bueno, pero en la carretera sí que está justificado.

El punto de congelación del agua en condiciones normales es de 0ºC. Cuando al agua se le añade algún sólido, como la sal, este punto desciende de temperatura. Las moléculas añadidas se interponen entre las del líquido e impiden que se asocien para solidificarse en forma de hielo.

El proceso de disminuir el punto de congelación de un líquido puro mediante la adición de un soluto se denomina descenso crioscópico. Es lo que provocamos echando sal a la carretera cuando hay posibilidades de que se formen placas de hielo.

Depende de la cantidad de sal, la disolución de agua salada que quedará en la carretera se congelará  a una temperatura negativa distinta, pero siempre por debajo de los 0ºC.

Este mismo proceso se aplica a los líquidos refrigerantes. Ante la posibilidad que pueda congelarse e impedir así la correcta refrigeración del motor, se añade anticongelante. Lo único que se provoca es, mediante una mezcla colorada, disminuir el punto de congelación del líquido.

Los que medimos la temperatura en grados centígrados lo tenemos siempre muy fácil. El agua hierve a 100ºC y se congela a 0ºC. ¿Cómo se lo hacen los americanos con los grados Fahrenheit? Lo vemos en el próximo post.

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