jueves, 20 de septiembre de 2012

La Perseida cazada desde el espacio


Este año no ha sido uno de los mejores para ver las Lágrimas de San Lorenzo. Las nubes, incluso las tormentas en algunos casos, nos dejaron con las ganas de observar la lluvia de estrellas más famosa del año. Por si fuera poco, la luna casi llena deslumbraba ahí donde no había nubes y no nos permitía ver el cielo totalmente oscuro.

Pero hay un lugar donde las nubes no supusieron problema alguno. Ahí estaba Ron Garan, astronauta de la Estación Espacial Internacional. Su cámara de fotos tomó la imagen que encabeza este post y no tardó en subirla a su Twitter.
Estas estrellas fugaces, que en realidad no deberíamos llamarlas estrellas, porque no lo son, no se tratan de nada más que restos del paso del cometa Swift-Tuttle. Cuando estos se adentran en la atmósfera terrestre, a casi 60km/s, se desintegran.
El tamaño de cada uno de estos meteoros es mucho más pequeño de lo que imaginamos. No son piedras ni rocas como muchos piensan. En realidad son del tamaño de granitos de arena. La cuestión es que a tal velocidad la desintegración produce un gran resplandor.

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