miércoles, 19 de septiembre de 2012

La mar salada


Se va acercando poco a poco la época del tan deseado baño playero. Los centros de depilación están haciendo ya su agosto, en los gimnasios huele más a sudor y el Carrefour vende más ensaladas que nunca. Bermudas y bikinis preparados, en pocas semanas mojaremos los pies en rincones tan bonitos de nuestra geografía como la costa gaditana, una cala mallorquina, una ría gallega o una playa con rocas, como la de arriba, en Lanzarote. Saliendo de todas ellas acabaremos con las marcas de los bañadores en la piel. De las playas nudistas no. Lo que sí es seguro que todos lo haremos con la piel impregnada de sal. Tan molesta pero a la vez beneficiosa para nuestro cuerpo y cutis. ¿Por qué el agua del mar es salada?

Todo es debido a las sales minerales que contiene. Especialmente, el cloruro sódico, que no deja de ser la sal común. Pero recordemos que la sal no es sal hasta que se seca y es sólida. Dentro del agua no existe como tal. Hasta allí llegamos todos, pero vamos a intentar ir un poco más lejos. ¿Qué hacen estas sales minerales en el agua?

El origen de estas sales se remonta a hace millones de años. En la etapa de formación de la Tierra predominaban las colosales erupciones volcánicas. En ellas, se iba extrayendo lentamente el agua contenida en forma de gas del interior de las rocas que formaban parte del interior de la Tierra, ricas en sales. Este agua se fue condensando hasta formar los océanos que hoy conocemos. Millones de años después ha llegado el hombre y se ha dedicado a poner cemento en cada centímetro de tierra que rodea el mar. Pero este ya es otro tema…

Aparte tenemos que sumar una acción mucho más reciente en la edad de la Tierra: el aporte de los ríos. Grandes erosionadores de rocas, aportan al mar la sal que van desgranando de las piedras ricas en ella. Pero algo tiene que compensar este aporte continuo de sal, porque sino no nos podríamos bañar en el mar. Saldríamos con los ojos rojos de tanta sal. Absorciones en el lecho marino y reacciones químicas debido a la vida marina se encargan de compensarlo. Así, se equilibra el porcentaje de sales en el mar. 

No podemos desestimar la cantidad de sales minerales que contiene el agua del mar. Si secáramos todo el agua de los mares y oceános, podríamos rebozar la Tierra con una capa de casi 2 metros de sal. Ya no habría excusa para ir a pedir sal a la vecina. 

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