martes, 18 de septiembre de 2012

La magia del billar


El billar me recuerda las frías noches de invierno en un local del Eixample de Barcelona. Olor fuerte a tabaco y manchas oscuras en el tapete. Poca ventilación y nicotina impregnada en las paredes. No sé cómo podíamos darle a la bola con nuestro estado de embriaguez (aparentemente controlado). ¡Cómo nos partíamos de risa cuando la bola caía al suelo! ¡Jejeje! Hoy te quiero enseñar cómo la física también interviene en el billar con unas sorprendentes imágenes, sin necesidad de haber tomado ninguna copa. 

Debido al peso de las bolas (de billar, claro) y que están en contacto constante con el tapete, no podemos explicar el efecto que algunas veces experimentan a través del cambio de presión del aire (ver post del tiro con efecto). En el billar el efecto se consigue debido al bajo rozamiento que existe entre la bola y el tapete, el alto peso de las bolas y el gran impulso que efectúa la punta del taco.

Y donde hay rozamiento, ¿qué aparece? Como en todos los casos de la vida… calor, mucho calor. Al final del video he adjuntado unas imágenes captadas por una cámara de vídeo térmica. Se puede apreciar en qué puntos aumenta la temperatura de la bola. Como verás, el aumento de temperatura es de casi 2 grados en el punto de mayor rozamiento. ¡Nada despreciable!

El talco consigue eliminar todo tipo de partícula de agua (deshidrata). Con eso se consigue adherencia entre superficies. En nuestro caso, entre el taco y la bola de billar. Gracias a la tiza con la que impregnamos la punta del taco, la transferencia de fuerza es eficiente casi al 100% entre taco y bola. Así, el taco no resbala en su contacto con la bola. Fíjate en el video porque también hay una imagen espectacular.

Otro día veremos por qué cuando le vamos a dar a la bola ponemos esas caras tan raras. Algunos incluso llegamos a sacar la lengua. ¿Para apuntar? ¿Para mantener el equilibrio? No. Ya te contaré…

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