miércoles, 19 de septiembre de 2012

La estrella de Navidad, ¿una invención?



Se acerca el día de Reyes. Desde hace semanas todos nos portamos muy bien, ayudando a gente necesitada como los jefes de las grandes superfícies, vemos por enésima vez los capítulos navideños de los Simpson y rezamos para que los Reyes Magos no se enteren de que queremos más a Papá Noel porque nos entrega los regalos antes.

En el pesebre que tengo en casa, cada día que pasa adelanto un poco más los Reyes hacia el establo donde está Jesús. Todo, coronado por un una estrella fugaz enorme. ¿Qué falla en este pesebre? ¿Quizá Jesús, que está medio desnudo con el frío que hace? Pues no. Sobra la Estrella de Belén. Tras años de estudio, no hay manera de cuadrar la presencia de esta estrella en las fechas del nacimiento del Señor. Hay tres hipótesis que intentan explicar la presencia de ese brillo en el cielo. 

La primera es que se trata de un cometa. Eso explicaría la cola que figura en nuestros pesebres. Según los datos astronómicos, el cometa que pasó más cercano a esas fechas, visible a simple vista, fue el Halley. Lo hizo aproximadamente el año 5 a.C.  Esto no cuadra de ninguna manera. 

Otra hipótesis dice que podría ser una alineación de planetas, es decir, los planetas más brillantes que se ven a simple vista (Júpiter, Venus y Saturno) casi se solapan y daría la sensación de un astro muy brillante. Aunque una persona con buena vista lograría diferenciarlos. Tampoco cuadra. 

La tercera hipótesis sería la explosión de una estrella, lo que se denomina supernova. Podría haber causado una brillantez muy grande, pero no hay reportado ningún hecho igual en esas fechas, y sí en años anteriores. 

Con lo cual, la presencia de la Estrella de Belén no puede ser explicada desde el punto de vista físico. Navegando por internet he podido encontrar algunas citas donde se explica que la estrella sólo fue vista por los Reyes. ¿Se lo inventaron? 

Está claro de que hay algo de misterioso en la presencia de esta estrella, como todo lo que rodea la Navidad. Por si acaso, yo la dejaré en mi pesebre, no sea caso que los reyes se enfaden y no me regalen eso que tanta ilusión me hace…

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