martes, 18 de septiembre de 2012

La constelación con más audiencia


Nadie pondrá en duda que es en verano cuando hacemos más actividades de noche al aire libre. Y aunque a veces no lo queramos aceptar, aún tenemos muchos instintos de nuestro pasado animal. Entre ellos, mirar hacia arriba para ver si hay techo y estamos protegidos en un recinto que no conocemos. Y cuando nos desesperamos, cuando reflexionamos, cuando queremos pedir ayuda a quien sea… miramos hacia arriba.

Si durante las noches de verano levantas la mirada y miras hacia el trozo de cielo que hay justo encima de tu cabeza, verás el Cisne. Vaya, si vas muy borracho verás un cisne, un hipopótamo, un elefante, una jirafa… pero si estás sobrio verás estrellas que parecerán dibujar un ave en el cielo. Las estrellas más brillantes de la constelación dibujan una cruz, lo que sería el cuerpo y las alas del Cisne, una de las constelaciones que considero más bonitas del cielo.

Es la constelación denominada del verano ya que entre julio y agosto está en el cenit, es decir, en el punto más alto del cielo. Es la más observada en nuestra latitud debido a las pocas nubes que tenemos en verano y a la buena temperatura. Es el momento donde más gente disfruta de sus vacaciones y cuando más horas vivimos de noche.

Además, es muy fácil de reconocer. Incluso en las grandes ciudades. Allí es donde mejor te puedes aprender el cielo ya que sólo se ven las estrellas más brillantes, justo las que dibujan las formas de las constelaciones. Por fin algo positivo de la ciudad, ¿no? En el campo, con tanta estrella, uno puede llegar a perderse.

Desde el punto de vista mitológico, la historia del Cisne es preciosa. Un día Faetón, hijo de Helios, dios del Sol, en un acto de rebeldía le robó el carro del Sol a su padre. Zeus se vio obligado a matar a Faetón para evitar que la Tierra fuera abrasada ya que apenas sabía conducir este carro. Se comenta que en una de sus travesuras se acercó tanto a la Tierra con su carro que secó África. En el intento por salvar la Tierra, Zeus cayó al río Eridano. Su amigo, Cygnus, no dudó en lanzarse al agua para salvarle. Lo consiguió, pero murió ahogado en el intento. En señal de agradecimiento, Zeus lo colocó en el cielo en forma de cisne para que viviera para siempre.

Para los enamorados que se abrazan en la playa, para los solteros que se relajan escuchando música, para el padre e hijo que van a pescar de noche al río… el Cisne está allí, acompañándonos durante todo el verano. 

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