jueves, 20 de septiembre de 2012

Jirafas, cuellos largos y falsas creencias


Una vez te conté la anécdota del bar con los ancianos meteorólogos. Cuando me fui a tomar un café había dos hombres de avanzada edad con la sección del tiempo del periódico abierta, y cual mejor científico, discutían sobre el avance de los vientos, borrascas y anticiclones. Uno lo hacía con más acierto que el otro.

¿Quién no se ha hecho el chulo, se ha puesto en la piel de Darwin y ha contado a sus nietos, o en medio de una gran borrachera a sus amigos, por qué las jirafas tienen el cuello tan largo? Para llegar a la comida que otros animales no pueden alcanzar, claro. ¿Es esto cierto? No del todo.

Las jirafas comen principalmente los alimentos que se sitúan a una altura del 60% de lo que mide este mamífero. Es decir, casi siempre comen con el cuello horizontal o ligeramente elevado. Entonces, ¿por qué esa longitud tan extrema? Los motivos son dos.

En parte, poder llegar a la comida que otros no pueden influye, pero no lo suficiente. Sólo le es realmente útil en época de sequía y debe coincidir con la presencia de competencia. Eso representa muy poco tiempo.

El otro factor que influye es el de la reproducción. Los machos tienen que pelear entre ellos, y cuanto más largo sea el cuello, con más fuerza pueden cabecear al contrario. Lo mismo que pasa con un martillo. Los que tienen el mango largo, si los coges desde el extremo, realizan un impacto más fuerte.

Así que la longitud del cuello de las jirafas no solo se explica por la búsqueda de alimento. No es suficiente.

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