martes, 18 de septiembre de 2012

Fittipaldis ibéricos


Hoy ha salido a la luz otra noticia de esas que no sabes cómo reaccionar ante ella. De nuevo, la fotógrafa que más imágenes retrata de este país y que más imprime en papel, la DGT, ha pillado a otro conductor despistado a 249km/h que no ha frenado a tiempo cuando ha visto el radar. Hay quien critica a estos conductores. Otros, como yo, nos tomamos estas noticias con un poco de humor, porque en España somos así. Nos gusta destacar siempre en lo negativo.

Desde que se puso en marcha el método de fotografiar los coches con exceso de velocidad, muchas cosas han cambiado. Desde el punto de vista técnico, sólo viendo la que se dice que es la primera fotografía que se hizo en España de este tipo de  multazo, podemos hacernos una idea de cómo ha evolucionado la caza al conductor. Pobre hombre, iba embalado a 65 km/h y fue cazado por el radar de la época por superar el límite de 50.

Próximamente veremos en otro post cómo funcionan los radares de las carreteras. Estáticos, móviles, de nueva generación… Pero hoy me gustaría comentar la noticia desde el punto de vista social.

Lo que siempre me ha llamado la atención ha sido la falta de privacidad de este procedimiento de sanción. Más de una infidelidad ha sido descubierta gracias a los fotógrafos del asfalto, que los muy majos te mandan la foto a casa para que se entere toda la familia.  
También chapeau para todos aquellos artistas que cuando han sido cazados por el radar, lo han hecho enseñado el culo. Otros han puesto carteles donde se puede leer “métete la foto por el orto” ocultando la matrícula trasera. Y lo más típico: sacar el dedo corazón por la ventana (el del Fuck You, como dice Víctor, compañero de la web) aprovechando que nos están haciendo en retrato.   
Los que nacimos en los ochenta nos sorprende cómo se denomina al individuo que tiene facilidad en apretar hasta el fondo el pedal del gas. Los nombres más famosos son el de Fittipaldi y Nuvolari, dos pilotos que desconozco si fueron buenos o no porque yo no era aún ni espermatozoide.
Con la cantidad de pilotos que han competido durante este tiempo, como Senna, Prost, Mansell, Schumacher, Alonso… a nadie se le ocurre chillar al coche de turno que nos quiere adelantar así: “¡Schumacher! ¡Flipao! ¡Que no se te va a pasar el arroz por ir un poco más lento!”. Queda muy mal.

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