miércoles, 19 de septiembre de 2012

Época de caídas


El post de hoy no va sobre patinazos, niños chinos cayéndose de un columpio o de abuelas resbalando en una piedra cuando van a cruzar un riachuelo. Trataré el tema de caídas aún más dolorosas.

El otoño ha llegado. La naturaleza ya se dio cuenta hace días y los árboles no paran de desprenderse de sus hojas. Incluso el ser humano lo nota. Nuestra almohada se despierta más rebozada de cabellos que de costumbre. Es tiempo de caídas.

Empecemos por ver la caída que mejor entendemos: la de las hojas. La explicación empieza por la temperatura del suelo. Al ser más fría, hace que las raíces no puedan captar tanta agua durante el invierno. Eso activa el mecanismo del árbol para evitar deshidratarse durante los meses de más frío. Como todos sabemos, los árboles respiran por sus hojas, y por allí pierden agua. ¿Solución? Desprenderse de las hojas. Pero antes de hacerlo, el árbol chupa todas las sustancias de la hoja, volviéndose marrón, secándose y posteriormente cayendo.

La caída del cabello, que afecta tanto a hombres como a mujeres, no se conoce a ciencia cierta a qué se debe. Hay quien dice que es debido al estrés y a la reducción de las horas de luz, pero la hipótesis más aceptada lo achaca a nuestra herencia animal. Al igual que otros mamíferos, mudamos el pelo regularmente, y más aún en esta época, cuando el pelo nuevo debe salir fuerte para soportar los largos y fríos días de invierno.

Ya sabes, ahora puedes ahorrarte depilaciones. La época de baño ha finalizado y debemos adaptarnos para resistir el frío. A no ser que tu pareja se queje… claro.

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