miércoles, 19 de septiembre de 2012

Encuentro en el cielo


El jueves por la noche, cuando salí de la tele, pude disfrutar de un espectáculo en el cielo que poca gente sabe apreciar. Hacía poco que había oscurecido. Incluso aun podía distinguirse algo de luz en el horizonte. La reciente oscuridad desprendía una fragancia a fresco día de verano, cosa que me desconcertó.

Levantando un poco la vista hacia el oeste podía verse la luna oscura, con sólo un pequeño y vergonzoso brillo en su parte inferior. Era una luna joven. Su primer día después de ser luna nueva siempre es algo curioso de ver. Además, estaba muy bien acompañada. A su lado tenía tres de los planetas que pueden verse a simple vista desde la tierra: Mercurio, Júpiter y Marte.

Gran parte de culpa de que pudiera contemplar esa maravilla la tuvo el buen tiempo que hemos tenido desde hace un par de semanas. Si la meteorología quiere, puede llegar a comportarse como la peor de las suegras y arruinar una noche de estrellas. Al menos, sabemos que tarde o temprano las nubes nos darán un respiro, cosa que con las suegras no pasa. Ellas no cambian en su vida.

En la fotografía superior, publicada en Observatorio, imagen astronómica del día, puede verse una imagen parecida a la que hemos visto esta semana en España. Está tomada en Australia, justo antes del amanecer. De arriba a abajo tenemos Mercurio, Júpiter y Marte. La luna puede verse en su totalidad debido a la luz reflejada por la propia Tierra.

Hay un truco para reconocer los planetas si uno no es un experto. Aparentemente, son estrellas como otra cualquiera que esté en el cielo, pero con una particularidad: no parpadean. El parpadeo de las estrellas es provocado por la atmósfera terrestre, pero con los planetas, al ser tan brillantes, casi no se aprecia. Júpiter se reconoce por su color marrón, Marte es anaranjado y Mercurio blanquecino.

Si tienes algún conocido que se conozca el cielo, aprovéchate de él. Ahora pueden verse las constelaciones más bellas del año. Aléjate unos kilómetros de tu ciudad y podrás apreciar la belleza del cielo nocturno. Las noches ya no son tan gélidas como durante el riguroso invierno. Aunque ten cuidado. Se empieza la noche viendo las estrellas, de allí se pasa a los primero abrazos para superar el frío, luego caricias, los primeros besos… y al final, las estrellas acaban siendo lo de menos.

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