jueves, 20 de septiembre de 2012

El Tió y la tradición caganera


A los catalanes nos encantan los chistes de pedos y culos. Somos bastante escatológicos pero lo llevamos con dignidad. Esto cuesta de entender en el resto de España. Escuchar un pedo, en general, nos hace reír, excepto cuando huele. Ahora que estamos en Navidad hay dos tradiciones que ponen de manifiesto estos delicados gustos.
Tanto el caganer como el Tió están ligados estrechamente a la Tierra. Ambos defecan y con sus heces fertilizan la Tierra. La forma en que lo hacen es distinta.

El Tió es un tronco, como los que puedes ver en la imagen superior, que se va alimentando desde el 8 de diciembre. En mi casa le dábamos mandarinas. Es la época. ¡Cómo se las zampaba! Era inteligente porque nunca se comía las pieles. En Nochebuena se azota con un palo acompañado de una canción tradicional y caga sobre todo golosinas y regalos pequeños.

El caso del caganer es menos mitológico. Es una figurita del Belén que se suele camuflar para que no se pueda ver directamente. Simboliza un pastor que tiene un apretón, y dónde mejor depositar sus heces que en el campo. Recordamos que en esa época no se ingería comida rápida al estilo pizzas con salsa barbacoa ni hamburguesas con juguetes de regalo, con lo cual las heces posiblemente no olían tan mal.

Vaya, acaban de traer churros y chocolate caliente en la redacción y estaba todo riquísimo. Ahora mismo podría convertirme en una conocida figura del Belén porque…


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