jueves, 20 de septiembre de 2012

El porqué del agujero en la entrepierna del pijama


Después del de la nariz, es el agujero que más horas nos entretiene. Al menos, a los chicos. Un compañero de la redacción dice que el de la oreja también es muy placentero, pero sin premio. Bueno, a veces también hay recompensa.

Tumbados en el sofá viendo la tele, nuestros dedos siempre acaban inspeccionando esa abertura en el pijama en principio minúscula. Como quien no quiere la cosa, el dedo índice hurga hasta conseguir meterse dentro. Días después, estamos orgullosos cuando conseguimos sacarla por el agujero. ¡Sí, lo conseguí! Al ver lo pequeño que es el agujero y lo que hemos sacado por allí se nos quita la alegría. La cosa empieza a ser preocupante cuando cabe toda la mano.

Para el post de hoy he necesitado la ayuda de nuestra estilista de la tele que, tras la carcajada inicial, no ha dudado en colaborar para resolver esa duda que a tantos chicos nos asola. La larga charla, de la cual os destaco lo más importante, acabó con un “vuestros pijamas sufren más por el abuso que por el uso. Las manos siempre os van al mismo sitio cuando os distraéis y no os dais cuenta”.

Para empezar, toca destacar que el tejido del pijama debe ser suave y cómodo. Partiendo de esto la prenda es débil en comparación con otro tipo de pantalones. Pero esta no es la clave.

El famoso agujero se forma en una zona crítica donde se unen las costuras laterales de cada pierna con la costura vertical que sale hacia el culo por detrás y el paquete por delante. Al tratarse de una zona con altas tensiones laterales, las costuras de todos los pantalones en ese punto se realizan “recargadas”. Eso significa que se solapan las dos partes del pantalón, se cosen, y los milímetros de ropa que sobran se vuelven a coser en ese punto. Así, es difícil que se rompa un vaquero o un pantalón de vestir (aunque ocurra a veces). En un pijama lo más importante es la comodidad, con lo cual esa costura debe ser “simple”. Sólo se cose una vez. La ropa que sobra se corta. En esa parte no puede sobresalir nada que pueda molestar la entrepierna. Prima el confort.

Ante el gran problema se nos plantea una duda: ¿qué hacer cuando nos podríamos meter hasta nosotros mismos por el agujero? La calculadora nos dice que si somos solteros y vivimos solos siempre va a salir más barato ir al mercadillo de los domingos a buscar otro pijama que comprar un kit de coser con agujas, dedal e hilos de colores. Con el pijama nuevo, despedazarlo y hacer trapos. Las cálculos fallan a partir del segundo pijama roto.

*Fotografía cortesía del autor.

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