miércoles, 19 de septiembre de 2012

El poder de las canas


Muchas veces me he preguntado qué tendrán en común George Clooney, Sean Connery, Richard Gere o Paul Newman para volver locas a las mujeres. Está claro que son muy guapos y tienen un gran atractivo. Es una cosa que debo asumir y que envidio. Ninguno de ellos se ha librado del acoso de las fans, aunque sobre todo ahora, cuando son más maduros. Casualmente todos ellos tienen canas. Algo especial debe tener ese pelo blanco que quiero envidiar, pero no lo hago. Necesito primero disfrutar de la juventud que ellos ya han perdido aunque no tenga canas ni despierte el mismo interés que ellos.

Todos estos actores, excepto Newman, el que más corazones ha roto y que nos dejó hace unos meses, saben explotar al máximo lo que en realidad es un defecto: la falta de melanina. Aquello que da pigmentación a nuestra piel, poniéndonos morenos en verano,  y que también es el responsable de darle color a nuestro pelo. Nadie se salva de ir perdiendo este pigmento con el paso de los años. Todos lo vamos a sufrir: hombres, mujeres… el problema viene cuando las canas aparecen de forma prematura.

Uno de los factores principales de la aparición de las canas es la herencia genética. Si tu padre o tu madre las ha tenido de joven, tú también lo vas a sufrir. Después, hay otros factores que también pueden favorecer su aparición, como el estrés, una mala alimentación o que algún gracioso te tire harina cuando entres en su cocina. Una cosa está clara: algo no funciona bien cuando aparecen las canas, ya sea por herencia genética o por malos hábitos.

Las culpables de la decoloración del pelo son unas células que se llaman melanocitos. Como puedes suponer, están ubicados en los folículos capilares, allí donde crece el pelo y se le da pigmentación. Exhaustos tras años de crear pelo y más pelo, llega un momento en el que estos melanocitos, los responsables de dar color a nuestro pelo, empiezan a degradarse y dejan de funcionar. Se va aclarando el pelo poco a poco, hasta quedar blanco cuando estas células mueren.

Basta con mirar el pelo de nuestros padres para averiguar a qué edad las tendremos nosotros. Es cierto que a las mujeres, por su ADN, las canas les aparecen de forma más prematura. Si te pones a investigar entre tus compañeras de trabajo o de universidad, verás que en algunos casos extremos las canas pueden llegar a aparecer antes de los 18 años. O lo que es lo mismo: siendo menor de edad. Suena muy mal eso, ¿verdad?

Precocidad aparte, el mundo de las canas es realmente curioso. Embellecen al hombre y envejecen a la mujer. Quisiera pensar que no, porque mi padre tardó 60 años en conseguirlas. ¿Un defecto genético a tener en cuenta? Es, más bien, una bella imperfección.

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