martes, 18 de septiembre de 2012

El momento de la bisagra



Hoy no vamos a hablar de esa pastillita azul que la empresa Pfizer descubrió y ha hecho felices a muchas mujeres y hombres. Por cierto, el nombre de esta pastilla, la Viagra, significa “tigre” en indio. ¡Grrrr!

Hoy te voy a contar otro hecho en el cual muy pocos pensamos y que no deja de ser curioso. A partir de ahora cuando abras una puerta pensarás en ello (a no ser que te espere alguien al otro lado, con poca ropa y acariciándose en tu cama). 

Si tienes que empujar una puerta que está medio abierta lo harás por la parte más cercana al pomo, ¿verdad? Éste siempre está en la parte más alejada de las bisagras que la sostienen al marco. ¿Te has preguntado por qué está allí y no en medio de la puerta? Claro, porque en medio de la puerta tendrías que emplear más fuerza para abrirla. Y ya no te digo si el pomo estuviera casi tocando las bisagras. Sería casi imposible abrir. Esto lo mide el momento de fuerza.

Esta magnitud, también denominada torque o par, se obtiene multiplicando la fuerza que aplicamos por la distancia al eje de giro (M = F x d ). Si en lugar de empujar una puerta por su extremo lo hacemos desde el centro, reducimos la distancia d (desde la mano hasta las bisagras) y para mantener el mismo momento de la fuerza “M” deberemos aplicar una fuerza “F” mayor. 

Los vagones del Metro tienen un par motor muy alto. Deben mover toneladas de peso en poco tiempo, pero no les es necesaria una gran velocidad. Un tren de larga distancia no necesita un par tan elevado porque no necesitan una gran aceleración, sino una alta velocidad.

Y ahora un pequeño consejo. Cuando estés en el Metro al lado de una mujer, y el vagón se ponga en marcha, no digas “¡vaya par!”. Te puedes ganar un buen guantazo. 

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