miércoles, 19 de septiembre de 2012

El lloro animal


Los animales lloran. Claro que lo hacen. Lo hacemos todos los seres vivos. Desde el bebé que tiene hambre, pasando por el caracol cuando lo desenganchamos de una hoja de lechuga, hasta el tomate que se arranca cuando aun está verde. El problema es que no siempre oímos los llantos. Todo el mundo sufre y necesita llorar. Hoy vamos a ver los motivos del lloro, tanto en los seres humanos como en los animales. Otro día veremos el del mundo vegetal, que tiene su gracia.

Las causas por las que lloramos son muchas, aunque la más típica es el dolor, tanto físico como psicológico. Esto es así en el caso del ser humano y, como no, en los animales. Pero nos encontramos con diferencias. El hombre es el único capaz de soltar lágrimas. ¿Por qué lo hacemos? Para liberar tensión. Todos sabemos que el ojo está "llorando" permanentemente para lubricar. Pero en el caso de las lágrimas emocionales, estas lágrimas son distintas. Contienen más manganeso y prolactina, una hormona que se libera por el lagrimal cuando lloramos y hace que nuestro cuerpo se sienta mejor, más relajado.

¿Qué pasa con los animales? Pongamos como ejemplo el perro. Nadie ha visto llorar nunca un perro a lágrima tendida, pero sí le hemos visto lagañas, ¿cierto? Los perros lloran, pero no producen tanta lágrima. Su mecanismo principal de liberación no es a través de la lágrima, sino de sus músculos. Chillan, se ponen tristes y mojan su hocico. Para chillar, queman calorías a través de sus pulmones y músculos. Esto les tranquiliza poco después.

Pero si hay algún animal que debería llorar, este es el toro. Por eso se le considera un animal casto, fuerte y robusto. Ya le podemos clavar banderillas que el tío nunca se queja.

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