martes, 18 de septiembre de 2012

El horno veraniego de cuatro ruedas


Con el verano a la vuelta de la esquina, estamos todos pendientes de la llegada del sol. Con él, las piscinas y las playas se llenarán de coloridas bermudas, de minúsculos bikinis y de carne, mucha carne. La primera recomendación de este blog para este inminente verano va dirigida a los desafortunados conductores que no encuentran aparcamiento bajo cubierto. Hoy veremos cómo bajar la temperatura dentro del coche cuando lo hemos aparcado a pleno sol.

Lo primero que debemos hacer es abrir las puertas y bajar las ventanillas. El objetivo es renovar el aire del interior del habitáculo, que puede llegar a superar los 60 ºC. A la que iniciemos la marcha (una vez cerradas la puertas, claro), al minuto ya podemos activar el aire acondicionado porque tendremos ya suficiente aire nuevo, pero sin subir las ventanillas. Pocos minutos más tarde, aunque el aire del coche ya esté renovado, aún habrá partes como el salpicadero, el volante y los asientos que están muy calientes.

En principio, hasta que la temperatura de todos los elementos del coche no sea la misma que la exterior, no deberíamos subir las ventanillas. Pero como esto sería seguramente cuando llegáramos a nuestro destino, no es factible.

El procedimiento resumido es el siguiente: al llegar al coche debemos abrir las puertas y bajar las ventanillas. Poco después de iniciar la marcha, poner el aire acondicionado. Unos 5 minutos más tarde, subir las ventanillas. De esta manera lograremos contrarrestar el “efecto horno” tan desagradable.

Por petición popular, no voy a hablar de las suegras porque me decís que siempre cargo contra ellas. ¡Qué pena! Porque hoy iba a hablar de lo que nos olvidamos en las gasolineras cuando vamos a repostar con toda la familia y luego no echamos de menos.     

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