martes, 18 de septiembre de 2012

El cuchillo jamonero


Seguramente te sonará la siguiente frase: “… unos cuchillos capaces de cortar en un periquete una tubería de plomo, y pocos segundos después, parten sin ninguna dificultad un tomate”. Sí, eran los cuchillos Ginsu. ¡Qué gran época aquella de la teletienda nocturna! Ahora nos tenemos que conformar con los concursos ridículos, o con el porno con sms's incrustados en la parte inferior, que lo único que hacen es molestar.

Hoy vamos a ver por qué un cuchillo corta. Tomaremos como ejemplo el cuchillo jamonero. Todo es gracias a la presión. El cuchillo de sierra corta de otra manera que ya veremos en otro post.

La presión es una magnitud física que se define como la fuerza que actúa sobre un cuerpo por unidad de superficie. En el caso del cuchillo jamonero la superficie de corte es mínima. Y si dividimos una cosa grande (la fuerza que el cuchillo realiza contra el jamón) entre una cosa muy pequeña (la superficie de la hoja cortante) obtenemos un resultado muy grande. Con esta presión resultante, no hay carne que pueda resistirla y se desgarra, provocando el corte.

Cuando afilamos un cuchillo lo que hacemos es reducir la superficie de corte. ¿Cómo? Vamos eliminando, con cada pasada de la piedra afiladora, una minúscula parte del cuchillo. Así queda limpia la parte de la hoja que entra en contacto con el jamón, a la vez que más afilada.

Y para terminar, un pequeño consejo. Para cortar jamón, una mano debe sujetar el cuchillo (no como en la foto, que el cuchillo está volando) y con la otra la pata. El corte debe ser desde arriba hacia abajo, y si se produce algún accidente, como por ejemplo que el cuchillo resbala, no te cortarás la mano, u otras cosas… que el cuchillo es muy largo. 

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