jueves, 20 de septiembre de 2012

El cielo en casa



Sé que no soy el único que vive en un piso pequeño. Uno de los trucos para disimular los 40 o 50 metros cuadrados donde nos pasamos buena parte de nuestra vida es añadir espejos en las paredes. Hay algunos pequeñitos y baratos que puedes conseguir fácilmente en esos almacenes suecos donde eres tú quien se monta los muebles.

 Hoy vamos a ver otra alternativa para hacer que nuestro piso parezca un poco más grande y luminoso. Indicado especialmente para aquellos que no podemos disfrutar de balcones o terrazas. También se suele instalar en bares, restaurantes, consultas de dentista… Eso sí, tocará rascarse un poco el bolsillo.

 Os he puesto uno de los ejemplos en la imagen superior. Es una de las aplicaciones de la empresa Sky Factory (aquí os dejo el link). Mediante fotografías y paneles luminosos en el techo se puede simular a la perfección cualquier tipo de cielo. Hay muchas fotografías a elegir y modelos de paneles. También se puede hacer lo mismo simulando ventanas en las paredes. Incluso hay un tipo de instalación donde se puede programar el paso de nubes mediante un vídeo. En este caso la similitud con la realidad es excepcional.

 Al colocar un espejo en la pared conseguimos una falsa sensación de profundidad. Nuestro cerebro piensa que detrás del espejo hay “una mitad más” de la realidad, es decir, todo lo que el espejo refleja que “es real”. Con estos paneles se consigue mucho más porque nuestro cerebro no consigue poner límite a lo que la vista muestra. Incluso cuando recordamos que el panel o el espejo son falsos, seguimos con la falsa sensación de profundidad.

 Nuestros ojos lo son todo. Nuestro contacto con la realidad, con lo que nos rodea. Y la vista está expuesta a alucinaciones donde cae una y otra vez sin que el cerebro pueda reaccionar con acierto.

 Recuerda que para conseguir la sensación de profundidad los espejos y los paneles se deben limpiar regularmente. Hay mucho joven que vive solo… y que ni se da cuenta que en la pared había un espejo. Yo no digo nada.

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