martes, 18 de septiembre de 2012

El chirrido de las bambas de básquet


Ahora que estamos apurando los últimos días de los Juegos Olímpicos de Pekín y que nuestra selección de baloncesto opta a medalla, me gustaría hablar sobre la banda sonora que acompaña todos los partidos de básquet. Me refiero al constante chillido que surge de las bambas de los jugadores. ¿A qué se debe?

La superficie de la pista, ya sea parqué o suelo sintético, está pulida y limpia de suciedad. Si la suela de las bambas también está limpia, se produce un leve derrape o fricción entre la bamba y el suelo. Entre la goma de la suela y el parqué se producen micro saltitos, lo que produce una vibración. De hecho, esto tampoco debería emitir sonido, a no ser que la frecuencia de vibración sea especial.

Si la frecuencia de vibración coincide con lo que denominamos frecuencia de resonancia de la goma, se emite el chirrío característico de los partidos de baloncesto. Cuando el jugador avanza de forma lenta, cuando se para a final de pista… también hay fricción con la pista, pero no se oye nada. Únicamente con leves movimientos, cortos y rápidos, se emite sonido.

Lo mismo sucede con los neumáticos de los coches al derrapar. Si el asfalto está limpio, llega un momento en que la rueda derrapando chirría. En este momento es cuando se alcanza la frecuencia de resonancia.

Y acabo con otro ejemplo de resonancia, pero no de sonido. Cuando iba al cole y toda la clase teníamos que andar por un puente, la profesora siempre nos comentaba que no debíamos andar al mismo paso que el compañero que teníamos delante. He tardado muchos años en entender el porqué, y de nuevo tiene que ver con la resonancia. 30 niños andando al mismo paso pueden provocar una vibración en el puente cercana a la frecuencia de resonancia del puente, que por mucho cemento que tenga, puede empezar a moverse y caer como si fuera de papel. Impresionante, ¿no?

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