miércoles, 19 de septiembre de 2012

El acoso de la cortina de ducha


El post de hoy va dedicado a todas esas personas que, como yo, cada mañana somos abrazados por la cariñosa cortina de la ducha. Un contacto frío y pegajoso que nos acabamos quitando de encima a manotazos.

Todos sabemos que esto ocurre cuando el agua está muy caliente. El aire del interior de la ducha tiende a subir porque al calentarse, se hace menos denso que el aire frío. Esto crea un efecto de vacío que provoca que la cortina vaya hacia nosotros. ¿Ocurre esto sólo con el agua caliente? No.

Con el agua fría pasa exactamente lo mismo, aunque no tan rápidamente. Cuando abrimos el grifo, se activa una circulación de aire dentro de la ducha que únicamente puede escaparse en la parte superior. Este déficit de aire se intenta recuperar obteniéndolo fuera de la ducha, con lo cual la cortina vuelve a quedar succionada hacia el interior de la ducha.

Hay únicamente una solución para evitar que esto ocurra: no cerrar con la cortina toda la ducha, dejando un palmo abierto donde el agua no pueda salpicar. Por ese trozo podrá entrar el aire y la cortina no vendrá a por nosotros.

Ahora ya sabes el truco para evitar que la fría cortina se te pegue al culo al coger el champú del plato de la ducha.

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