miércoles, 19 de septiembre de 2012

Descomposición total


Nunca un post había ido tan ligado a la actualidad. Tenemos nuestro sistema digestivo al borde del colapso tras las cenas de empresa y las noches de borrachera. Ya sólo faltaban las copiosas comidas que nuestras familias nos han preparado para Navidad. Únicamente algunos elegidos se van a librar del ataque de ese monstruo tan temido en estas fechas: la diarrea.

La diarrea no es más que un desarreglo gastrointestinal. Se puede producir debido a muchas causas: comer alimentos en mal estado, beber agua con parásitos, padecer estrés, problemas psicológicos, tomar algún tipo de medicamento o ingerir un exceso de alimento en muy poco tiempo. En definitiva, es síntoma de que algo no va bien en tu cuerpo. 

Tanta evacuación repetitiva provoca un problema serio de deshidratación. Por esta razón debemos beber no sólo agua, sino líquidos que nos aporten azúcares y sales minerales que hemos perdido. El remedio: beber ese refresco carbonatado con sabor a cola y que contiene cafeína (no diré la marca porque no patrocina este blog) Eso no nos curará la diarrea, pero evitará que nos deshidratemos.  

No únicamente hay riesgo de deshidratarse durante un cuadro diarreico agudo. También hay otros dos peligros: la pérdida de potasio y tirar por el váter parte de tu sueldo en papel higiénico. 

La ingesta de tal cantidad de comida puede producir también un efecto totalmente contrario a la descomposición: estreñimiento. Eso se agudiza si se consume mucho alcohol. Este caso es más peligroso. Es mucho mejor soltar por abajo que guardártelo dentro, ya que podría derivar en una aguda gastroenteritis y acabar devolviendo por arriba, mucho más desagradable.

Así que ya puedes llegar a un pacto con tu cuerpo. Intenta convencerle de que sólo le queda un escollo a superar: el fin de año. Que se vaya preparando de paso el hígado

0 comentarios:

Publicar un comentario