martes, 18 de septiembre de 2012

Con alas hacia el cielo


Mañana por la tarde tomo un avión junto con algunos compañeros de la redacción para ver los entrenamientos de Fórmula 1 en Montmeló. Como siempre, mientras el resto del pasaje se entretiene leyendo la prensa, tomando un café, escuchando música o mirando el trasero a las azafatas, yo me pasaré el rato observando las alas del avión. Entre el avión y los coches serán 3 días de orgasmo aerodinámico. Entender cómo pueden unas alas levantar el aparato (el avión) con sus toneladas de peso me ayudó a entender los principios básicos de la física de fluidos.

La forma de las alas es fundamental para sostener el avión en el aire. La parte inferior de las alas es prácticamente plana, mientras la parte superior está ligeramente curvada. Cuando el avión coge velocidad, el aire se separa en dos, cortado por el ala. El aire que circula por la parte inferior y la parte superior tiene que esquivar las alas en el mismo tiempo, que viene marcado por la velocidad del avión. Para que ésto ocurra, el aire en la parte superior deberá circular más rápido que el inferior ya que tiene un trayecto más largo que recorrer. Como en la parte superior el aire circula más rápido, la presión vertical que recibe el ala en esta parte disminuye (efecto Bernoulli). Cuanto más rápido avance el avión, menor será la presión superior, tanto que llega un momento en que la presión en la parte inferior es tan grande comparada con la de arriba que logra levantar el avión. 

Debido a la gran velocidad que adquiere el aparato en la pista y la gran superficie de las alas, es posible despegar un avión de gran tamaño (el nuevo Airbus A380 pesa nada menos que 240 toneladas, tiene 75 metros de largo y 80 entre los extremos de las alas). Si has entendido esto, lo puedes aplicar a otros campos de nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, el alerón de un Fórmula 1 se basa en el mismo principio pero poniendo las alas al revés. En lugar de hacer despegar el coche lo que conseguimos es un mayor agarre al asfalto.

Pero no tengo explicación física para llegar a entender por qué no puedo entrar en el avión con mi desodorante, mi colonia, mi espuma de afeitar, mi Gillette ni mi botella de agua… mientras si compro una Katana en el Duty Free del aeropuerto sí puedo volar con ella.

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