martes, 18 de septiembre de 2012

Ahorra tiempo en tu primer café


Se acaba la Semana Santa. Dejamos atrás días donde hemos podido echar la siesta, donde nos hemos atrevido a meter en la gélida agua del mar y nos hemos empezado a broncear. Hemos asistido a procesiones y las hemos visto por la tele. Y cómo no, nos hemos encontrado con atascos en la carretera. A partir de hoy volvemos a la rutina, contando los días que faltan para las vacaciones de verano y desayunando cada día nuestro querido café con prisas para no llegar tarde al trabajo.

Hoy vamos a aprender cómo ahorrar un poco de tiempo por la mañana con nuestro café con leche. Nuestra holgazanería hace que queramos dormir siempre “5 minutos más”. Luego todo son prisas y nos quemamos la punta de la lengua tomándonos el café cuando aún está muy caliente. Si sólo tienes 10 minutos para desayunar no le eches a primeras la leche. Espérate unos minutos. 

Cuando sacamos el café de la cafetera y añadimos la leche fría la temperatura de la mezcla disminuye. De forma progresiva se produce un intercambio de energía térmica entre el café con leche, la taza y el aire. A los 10 minutos el café aún estará bastante caliente.

¿Qué ocurre si cambiamos el plan y nos esperamos 10 minutos a echar la leche? La disminución de la temperatura del café será mucho más rápida. Esto es debido a que cuando mayor es la diferencia de temperatura entre dos cuerpos, más rápida es la transmisión de calor entre uno y otro. Si a los 10 minutos echamos la leche estará todo menos caliente que si echamos la leche al principio.

Claro que los que somos aún más holgazanes y tiramos de café de máquina en el trabajo no tenemos otro remedio que esperar a que se enfríe porque la leche y el café salen ya mezclados. Te prometo que un día te contaré a qué se debe el efecto laxante de los cafés de máquina. Hasta entonces, a disfrutar del trabajo. 

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