miércoles, 19 de septiembre de 2012

Adiós al señor Invierno


No hace falta ser muy avispado para comprobar que algo está cambiando en el tiempo últimamente. Y no es que los meteorólogos acertemos más con tanto anticiclón. Cada día que pasa tenemos más horas de luz, los termómetros se están disparando al mediodía, los primeros tirantes ya pasean por nuestras calles y las aulas de las universidades se vacían a un ritmo vertiginoso. La primavera está a la vuelta de la esquina y viene con poca ropa. ¡Ya era hora!

El cambio de estación será oficialmente el viernes 20 a las 11:44h de la mañana. Eso en horario universal. Le tenemos que sumar dos horas para tener la hora peninsular. Es decir, la primavera nos abrazará por primera vez a las 13:44h del mismo viernes. Un buen día, sí señor.

El trastorno que ahora estamos sufriendo gracias a la naturaleza totalmente descontrolada lo vamos a acentuar el día 29. Toca cambiar la hora. Cuando sean las 2h de la madrugada tendremos que adelantar las agujas del reloj hasta las 3h. En los digitales, si eres perezoso, como mi padre, puedes esperarte seis meses para que tu reloj vuelva a marcar la hora correcta. Una hora menos de sueño, o lo que se practique a esas horas, para aprovechar mejor las horas de luz. Cuando nos levantemos será un poco más oscuro, pero por la tarde tendremos más minutos de luz.

Y lo que implica la llegada de esta estación ya todos lo conocemos: sobredosis de hormonas, terrazas llenas, primeros bronceados, alergias... Lo más espectacular para mí es la explosión floral de nuestras plantas. Pasearse por la ciudad es una gozada. Puedes disfrutar de los floridos balcones y la decoración que el ayuntamiento nos regala gracias a nuestros impuestos. En los pueblos y en el campo la cosa se complica por culpa de la familia, que es muy pesada, y por los insectos, pero… ¿qué hay más bonito que el susurro nocturno de un mosquito? Eso nos trae mejores recuerdos, los del verano. 

Y para que puedas disfrutar más de la primavera, acércate a una jardinería y cómprate un bulbo. Con uno es suficiente. Escoge un Jacinto. Ve observando cómo crece y cuando se abra la flor dejará toda tu habitación perfumada. No hay nada más bonito que ver crecer una flor cuando llega la primavera. Mucho más si filtra la atmósfera del habitáculo donde uno duerme. 

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