martes, 18 de septiembre de 2012

A cámara lenta


Cuando éramos niños nos volvíamos locos al recibir un balón como regalo. Con él íbamos a comer, al parque, al colegio e incluso de vacaciones. Aún me acuerdo de esa niña rubia que conocí en un cámping de Huesca. Chutó mi primer balón de plástico contra un rosal y me lo pinchó. ¡Cómo la llegué a odiar! Hoy ya no me alegraría al recibir un balón. Me contentaría con una cámara de video de alta velocidad. ¡Con ella sería tan feliz!

Aún así, las cámaras de alta velocidad no son un juguete. Los inicios de estas cámaras iban siempre ligadas al desarrollo militar. Una de sus primeras aplicaciones consistía en comprobar con exactitud si los impactos de misiles en un blanco habían sido satisfactorios. En su día ya te conté que justo antes de posibles guerras es cuando más se invierte en investigación militar. Es cierto que los fines de la evolución científico-armamentística no son los más pacíficos, pero nos queda el consuelo que años después se aprovechan estos avances para nuestra vida cuotidiana. Algunos ejemplos sencillos serían las gafas de visión nocturna, los radares y, cómo no, las cámaras de vídeo de alta velocidad.

Hoy en día, tema militar aparte, estas cámaras se utilizan en los tests de accidentes para mejorar la seguridad de los vehículos. También son muy utilizadas para análisis biomédicos, donde por ejemplo se puede estudiar con detenimiento si un atleta profesional mueve sus brazos de forma adecuada mientras corre. Y así, un sinfín de aplicaciones. En Internet hay sitios web donde se pueden comprar estas cámaras. Incluso también en ebay puedes encontrarlas. 

Parece mentira que estas cámaras puedan captar más de 15.000 fotogramas por segundo (FPS). Los vídeos que se obtienen son espectaculares. Te he preparado un recopilatorio de las mejores capturas de este tipo de cámaras que circulan por internet. Al final he adjuntado dos vídeos más divertidos. En el primero se observa cómo los hombres siempre reaccionamos tarde ante un acontecimiento. En el segundo…mejor no digo nada. Prefiero que lo veas tú mismo.

¡Qué peligro tendría yo con una cámara como ésta! Y tú, ¿qué grabarías? 

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